ENTREVISTA AL CARDENAL ARZOBISPO DE SEVILLA, D. CARLOS AMIGO

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“Siendo un sabio, te da la sensación de que siempre está pendiente para escuchar y que lo último  que cuenta es su propia opinión”

 

 Mons. Carlos Amigo Vallejo nos ha dedicado hoy unos minutos desde la Iglesia de los Españoles de Nuestra Señora de Montserrat, en Roma. Dicha iglesia la tiene en título desde que en septiembre de 2003 fuera nombrado cardenal por Juan Pablo II.  A continuación reproducimos la entrevista:

 

Las últimas semanas están siendo muy intensas, llenas de emociones.

 

Estos días podemos decir que  hemos ido de sobresalto en sobresalto,… en el sentido admirativo de unos momentos muy intensos desde el punto de vista naturalmente de la Iglesia, pero también desde el punto de vista de las emociones personales; son personas con las que has tratado muy de cerca. Es  el ver que la barca de la Iglesia continúa con un nuevo timonel, que esta persona es de unos valores humanos, eclesiales, teológicos,… admirables. Y claro, todo esto no nos deja indiferentes.

 

Usted ya conocía al que ahora es nuestro Santo Padre.

 

Sí, he participado en diversos sínodos en los que he tenido la ocasión de estar cerca de él; conozco por supuesto, sus escritos, sus libros y después, en estos últimos días lo he conocido muy de cerca,… por así decir, comiendo en la misma mesa, como es lógico se suele decir. Todos estos días, durante las reuniones de las Congregaciones de Cardenales, ha sido permanente el encontrarse con él, saludarnos. En fin, todo lo que un grupo de personas que conviven durante unas semanas juntas en el mismo lugar y comiendo en el mismo comedor, pues ya puede suponer que los contactos son muchos y muy cordiales, amistosos.

 

Benedicto XVI es bastante conocido como intelectual, por todas las obras que ha publicado, por su trabajo durante veintitrés años en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero parece que es menos conocido su lado humano…

 

Quizá sea más desconocido por este lado humano por su sencillez, por su modestia, por su humildad; desde el punto de vista humano lo que no cabe la menor duda -y enseguida uno se da cuenta- es que es un hombre de una educación exquisita, es un hombre muy cordial, con una palabra siempre amable. Siendo un sabio, te da la sensación de que siempre está pendiente para escuchar y que lo último  que cuenta es su propia opinión. También es una persona con un estilo muy reconciliador pero no solamente en las grandes ideas, sino la reconciliación en las pequeñas cosas como diciendo: “pues mira, en lo esencial todos partimos de la misma fuente.

 

¿Qué significa para la Iglesia este nuevo Pastor?

 

Significa, sobre todo, que el Señor dijo a Pedro que tendría que llevar adelante la Iglesia; esa promesa de Jesucristo se va cumpliendo y Pedro continúa con nosotros con distintos nombres a lo largo de la historia y hoy Pedro, el discípulo, el primer Papa, continúa presente, ahora con un nombre diferente. Pero siempre es el Señor que le ha dicho a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edifico mi Iglesia y no te preocupes que yo estoy a tu lado”. Esto es lo que nosotros sentimos por encima de todo.

Hay algo muy significativo. En la Plaza de San Pedro,  que estaba abarrotada –como todo el mundo sabe- para esperar el anuncio del Papa, aquello que más se aplaudió y que un grito de júbilo más grande,… fue cuando el “Habemus Papa”; esto era lo importante, esto era lo importante. La ovación, el griterío, el entusiasmo, la alegría. Después venía el nombre, el nombre del Cardenal y el nombre elegido. Sobre todo en la Iglesia hay este sentimiento: Tenemos Papa. Es decir, que la promesa de Jesucristo de darnos el sucesor de Pedro, se ha cumplido una vez más.

 

En cuanto se vio el humo blanco, las campanas de todo el mundo acompañaron con su repicar a las del Vaticano y a la alegría de los fieles. ¿Cómo pueden vivir estos días los cristianos, cómo pueden colaborar con Benedicto XVI?

 

Sería una irresponsabilidad que hubiéramos pedido tanto un sucesor de Pedro, que hubiéramos rogado tanto por el nuevo Papa y que ahora, cuando ha sido elegido, le dejáramos  abandonado. Primero, tenemos que acompañarle con la oración, y después tenemos que acompañarle con la fidelidad. No podemos decir “tú eres Pedro, tú eres el sucesor de Pedro, tú eres el Vicario de Cristo” y después no seguir su magisterio, no seguir sus orientaciones. Esto sería completamente absurdo; no, no, queremos al Papa porque es el Vicario de Cristo y por tanto escuchamos su palabra como la palabra del Señor

 

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