Visita pastoral a la parroquia de Santiago (Montejaque)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la visita pastoral a la parroquia de Santiago (Montejaque) celebrada el 4 de mayo de 2013.

VISITA PASTORAL

A LA PARROQUIA DE SANTIAGO

(Montejaque, 4 mayo 2013)

Lecturas: Hch 15,1-2.22-29; Sal 66,2-8; Ap 21,10-14.22-23; Jn 14,23-29.

(Misa vespertina del domingo 5 mayo)

1.- Hemos escuchado en el texto del Libro de los Hechos de los Apóstoles que hubo en Jerusalén una discusión entre los Apóstoles y los primeros cristianos sobre un tema muy actual entonces, que era: ¿cómo hemos de acoger a los que quieren ser cristianos? Cada uno procedía de un sitio distinto, y no referido precisamente a la lengua o a la etnia. Por supuesto, había unos de lengua hebrea, otros de lengua griega. Unos procedían de la religión judía y otros eran paganos. Había o no creyentes o creyentes en otros dioses: los dioses de los griegos o de los romanos.

Entonces, judíos, romanos, griegos, paganos que querían convertirse a la fe, ¿cómo tenían que ser recibido? ¿A qué tenían que renunciar y qué tenían que aceptar para ser cristianos, para ser bautizados? Esa es la pregunta que se hacen los primeros Apóstoles y los primeros cristianos.

Al final, después de un diálogo y discusión, toman una serie de determinaciones. Fundamentalmente, el que quiera convertirse y ser cristiano tiene que dejar de adorar a otros dioses, los que sean, los que tengan.

2.- Eso que ocurrió hace dos mil años ocurre también en nuestra sociedad. El que quiera ser cristiano, ¿a qué tiene que renunciar? ¿Qué tiene que aceptar? A ver, ¿qué os parece a vosotros? Si uno quisiera ser cristiano y bautizarse de adulto, o bautizado de niño y quiere vivir la fe en serio, ¿qué tendría que hacer? Renunciar a otros dioses. ¿Qué dioses tiene la gente no creyente? ¿A qué dedican su tiempo, su energía, su vida? ¿Qué es lo que quieren obtener? ¿Detrás de qué va la gente no creyente? Podéis describirlo, ¿no? ¿Dónde busca la felicidad la gente no creyente o no practicante? (Respuesta de una feligresa: “en el dinero”). En el dinero, en tener y tener mucho. Ahora la debacle económica nos ha hecho caer en la cuenta de que eso no es la felicidad y que eso se puede acabar.

¿Dónde más buscan la felicidad nuestros paisanos o contemporáneos fuera de la fe y del cristianismo? (Respuesta de una feligresa: “en el bienestar”). Para muchos la felicidad es vivir bien. Uno puede ser que busque el sabor de la comida, de la bebida, pasárselo bien. ¿Dónde más buscan la felicidad? (Respuesta de una feligresa: “en la glotonería”). Esa es otra forma de buscar la felicidad.

3.- ¿Qué se le pediría a un cristiano, hoy? ¿Cuál debe ser el Dios que reine en el corazón de un cristiano? ¿El dinero, el poder, la felicidad del bienestar, el sexo? No, la felicidad está en el Amor, en el Dios de Jesucristo. Lo otro son idolatrías, igual que en la época de los Apóstoles. Y eso es lo que exigían: el que quiera ser cristiano que renuncie a esos ídolos, a esos falsos dioses, que acepte en su corazón que lo más importante en su vida es amar a Dios y ser amado por Él, y amar al prójimo como a sí mismo. Y seguir a Jesús, seguirlo, vivir como Jesús.

Y, ¿eso es lo más importante en vuestra vida o nosotros combinamos muchas cosas? Decimos que sí a Jesús, se nos llena la boca de hablar del amor, pero luego vivimos… ¿Acaso no vivimos como si fuéramos paganos? Detrás de lo mismo que lo que nuestros coetáneos, detrás de la felicidad que van buscando los contemporáneos nuestros. ¿Qué os parece?

Pues hoy, a través de la lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos dice el Señor claramente que el que quiera ser cristiano tiene que renunciar a esos ídolos, a esos dioses falsos, a esa búsqueda de la felicidad que no está donde la buscamos o dónde la buscan, sino que está en otro sitio, está en otra forma de vivir. Esa otra forma de vivir es la que nos enseña Jesucristo: compartiendo, alabando a Dios, amándole.

4.- ¿Qué ha dicho Jesús en el Evangelio que hemos escuchado? Ha dicho a los que le preguntaban: “Mirad yo he amado al Padre y he obedecido su voluntad. A mí no me gustaba ir a la cruz, ni recibir azotes, ni ser maltratado. He ido por obediencia al Padre y por amor a vosotros. Lo que he sufrido ha sido por amor, no por gusto. Yo amo al Padre, el Padre me ama y yo cumplo la voluntad de mi Padre”. Y nos pide: “Amad al Padre, amadme a mí y obedeced como yo he obedecido al Padre”.

Y ¿qué es lo que tenemos que obedecer? ¿Dónde están escritas las fórmulas de obediencia del cristiano a Dios? (Responde una feligresa: “en los Mandamientos”). Los diez Mandamientos son las diez palabras de vida que quien las cumple vive. Los diez Mandamientos no son diez losas pesadas que Dios pone encima de nuestra espalda, son diez formas de vivir. ¿Tú quieres vivir como hijo de Dios? Ama a Dios, dedícale tiempo, celebra la Eucaristía, ven los domingos a Misa, escucha su Palabra, dale gracias, no solamente pedir cuando estás enfermo o tienes necesidades, dale gracias todos los días de nuestra vida. Eso de cara a Dios.

5.- De cara a los demás el respeto a la vida, a su vida. Por tanto, la vida humana ha de ser respetada desde el primer momento de la concepción. No vale decir que como hay una ley que no castiga el asesinato de niños en el seno materno, como hay una ley civil que no te castiga, quiere decir que eso se puede hacer. ¡Esa ley es pagana! ¡Esa ley es de los paganos! De los que buscan la felicidad donde no se encuentra, donde la mujer embarazada cree que matando a su hijo en su seno será feliz, porque no le estorbará su hijo; pero no es feliz, en absoluto, para nada. Y aquí no estamos condenando a nadie. Estamos intentando entender las cosas.

Y así otros mandamientos. El respeto a los bienes del prójimo. Aquí a veces parece “anchas Castillas”. Como todos roban…, pues robar no es pecado. ¡Cómo que no es pecado! ¡Y tan grave!

Como todos mienten, mentir no es pecado. Como no está castigado por la ley mentir, como no está castigado por la ley quitar la fama al otro…, ¡pues venga mentiras en los periódicos y en las noticias y en las calles! Es que no hace falta una ley civil que lo prohíba o que lo castigue. ¿Qué nos pasa queridos hermanos que parece que vivamos como paganos? El Señor nos invita a vivir como hijos suyos, como Jesucristo.

6.- Eso es lo que con motivo de esta Visita Pastoral quiero invitaros a vivir mejor como hijos de Dios, como creyentes, como cristianos, como discípulos de Jesús, intentando amar más a Dios y al prójimo, intentando cumplir su voluntad manifestada de modo esquemático en diez palabras: el deca-logos, diez palabras, los diez mandamientos.

Esta comunidad puede replantearse, con motivo de esta Visita, cómo está viviendo la fe, cómo la trasmite, cómo es testigo de esta fe y cómo vivimos el ser cristianos para hacerlo mejor.

Y hoy, además, unos miembros de la comunidad vais a recibir el don del Espíritu. ¿Recordáis qué ha dicho el Evangelio de Juan que se ha leído? «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23). Es decir, el Padre, el Hijo y el Espíritu, las tres personas de la Trinidad, morarán, habitarán en nuestros corazones si nosotros les acogemos. Pero si nuestro corazón está lleno de otras cosas, no caben dentro de nosotros. Para que el Espíritu entre dentro de nosotros hemos de vaciarlo de otros trastos que impiden su venida.

7.- A ver, ¿qué hace falta para llenar un vaso de agua? Tú tienes una jarra de agua, ¿qué hace falta para llenar un vaso con esa agua de la jarra? Si el vaso está lleno, ¿cabe más agua? (Responden los feligreses: “¡No!”) Entonces, ¿qué hace falta? (Responden los feligreses: “que el vaso está vacío”). Vaciar el vaso, eso es de Perogrullo. ¿Qué hace falta para llenar un vaso? Que esté vacío.

¿Qué hace falta para llenarse del Espíritu Santo? Que el corazón le esté esperando, que está vacío de egoísmos, de otras cosas. Es que, si no el Espíritu no habita, no entra. Si no, Dios no hace morada en nosotros.

A ver, confirmandos, bueno también vale para todos, pero en especial para los confirmandos: ¿tenéis el corazón vacío para que esta tarde, a través de mi ministerio, pueda llenarse del Espíritu Santo? (Respuestas de los confirmandos: “¡Sí!”).

Esta tarde vais a recibir el don del Espíritu; es un regalo, antes que nada, es un regalo. No es una profesión de fe vuestra. El sacramento de la confirmación es un regalo del Espíritu. El Señor os regala el don de su Espíritu, que os llenará el alma de paz, de gozo, de sabiduría, de todos sus dones. Pero para eso hay que tener el corazón vacío de egoísmos de otras cosas.

8.- Hay una exhortación final que Jesús dice en el Evangelio. ¿A ver si alguien recuerda esa frase final del Evangelio? “¡No tengáis miedo!” Textualmente dice: «Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde» (Jn 14,27).

La fuerza del Espíritu que recibiréis, y que hemos recibido ya los confirmandos, os dará fortaleza para ser testigos en nuestra sociedad; no tenéis por qué tener miedos porque tenéis la fuerza del Espíritu. No os acobardéis de ser cristianos, no tengáis miedo de decir que sois cristianos: ni en casa, ni en la universidad, ni en el trabajo, ni entre los amigos, ni en el pueblo. No tengáis miedo de decir: “creo en Dios” y creo en el Dios de Jesucristo, no en otros dioses falsos que no me dan felicidad, que no me aportan nada. No tengáis miedo.

Esta tarde se os va a regalar, entre otros dones, el don de la fortaleza, con lo cual vais a salir fortalecidos, más valientes, más maduros; en definitiva, más llenos del Espíritu.

Esa trasformación que vais a sufrir, significa que vais a quedar trasformados los confirmandos; en realidad es para ellos, pero también para toda la comunidad cristiana de Montejaque. La comunidad cristiana esta tarde va a salir fortalecida y renovada por el Espíritu, con motivo de la Visita Pastoral y con motivo de la confirmación, con ambos motivos.

9.- Acojamos, pues, ese don que el Señor nos da y que es su Espíritu, Espíritu de paz, de alegría, de fortaleza, de sabiduría y de tantas cosas.

Y le pedimos a la Virgen que nos ayude a vivir como Ella vivió: acogió al Espíritu en su seno, porque se vació de sí misma, se llenó de Espíritu Santo y nos regaló a su Hijo. Pues, que Ella os ayude y nos ayude en este camino que hoy comenzáis ya como cristianos maduros que terminan hoy la iniciación cristiana; pues, si estáis aún no iniciados, ya iba siendo hora que pasarais al grupo de los iniciados.

Ya sabéis que hemos de ir rebajando el sacramento de la confirmación para que los niños se inicien más pronto en la fe.

Bien, os felicitamos. Felicito a toda la comunidad cristina de la parroquia de Santiago y a vosotros confirmandos. Y pedimos, de un modo especial ahora, en la oración consacratoria por ellos, para que realmente se llenen del Espíritu. Que así sea.

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