Una Iglesia que acompaña en el sufrimiento

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El VI Domingo de Pascua es un día especial para quienes viven una situación de enfermedad, sus acompañantes y toda la Iglesia católica. Se celebra la Pascua del Enfermo, una jornada que, en clave pascual, sirve de cierre de la campaña iniciada con la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, el 11 de febrero, y que este año ha llevado como lema «Acompañar en el sufrimiento». La Delegación de Pastoral de la Salud ofrece la oración del enfermo, así como claves e información práctica para que la enfermedad no sea un obstáculo para vivir la fe y la cercanía de la Iglesia.

¿Qué es la Pastoral de la Salud?
La Pastoral de la Salud es la presencia y la acción de la Iglesia en el ámbito de la salud entendida de una forma positiva, es decir, como promoción de todo lo que supone vida, y vida en abundancia. Así, aun teniendo como privilegiados en su actividad a los enfermos, los preferidos del Señor, no se agota en ellos la labor de esta pastoral, sino que abarca a la comunidad en su conjunto para promover la salud de todos, la plena realización de cada uno como hijo de Dios, en armonía consigo mismo, los otros, el entorno en el que vive y con Dios

¿Quiénes la forman?
Desde la perspectiva antes presentada, podríamos decir que todos estamos llamados a vivir sanamente y a irradiar salud a nuestro alrededor, que todos somos al mismo tiempo sujetos y objeto de la labor pastoral en lo que supone la salud, si bien es cierto, y conveniente, que existen personas dedicadas específicamente a una labor al lado de las personas que están pasando por un momento de vulnerabilidad o se encuentran en etapas finales de sus vidas, realizando una callada pero inmensa labor de acompañamiento y ayuda. Son voluntarios, personas en muchos casos ya de cierta edad, que dedican su tiempo en esta preciosa labor. Normalmente se constituyen como grupo dentro de una parroquia donde se forman, celebran y llevan a cabo su labor evangelizadora. Además existe un equipo permanente en la delegación de pastoral de la salud que se encarga de coordinar esta actividad, favorecer la formación en este ámbito mediante la distribución de material elaborado desde el departamento de Pastoral de la Salud de la CEE y un curso específico para voluntarios, y organizar diferentes encuentros a nivel diocesano para animar a los voluntarios en su acción pastoral.

¿En qué consiste?
Normalmente la necesidad que una persona pueda presentar de ser atendido por el grupo llegará a través de los párrocos, aunque en otras ocasiones se detectan esas necesidades por los propios miembros del grupo o por otras personas que trabajan en otros ámbitos, como Cáritas. La labor fundamental es el acompañamiento de la persona en esos momentos de enfermedad, soledad o dependencia. Un acompañamiento que es holístico, es decir, abarca a la persona en todas sus dimensiones: física, emocional, psicológica, social y espiritual. En el contexto de esta relación pastoral de ayuda y como momento privilegiado de presencia del Señor y su gracia está la administración de los sacramentos de la Eucaristía, el Perdón y la Unción de Enfermos, para fortalecer a estos hermanos que viven la fragilidad y la vulnerabilidad. Debido a la pandemia, la labor de los voluntarios en los hospitales no puede realizarse. Cuando una persona expresa su deseo de ser visitado por el capellán o recibir algún sacramento es el equipo sanitario asistencial responsable del cuidado del paciente el que contacta con el capellán o persona idónea para que acuda a dicha llamada. Cada vez está más contemplado por los equipos sanitarios el cuidado de la dimensión espiritual y religiosa como parte fundamental de la persona, aquella que dota de sentido y trascendencia la experiencia por la que está pasando, y la evidencia científica nos indica que es un recurso muy valioso para afrontar de forma adaptativa y serena los procesos de enfermedad y terminalidad llegado el momento.

¿Y si estoy hospitalizado o en una residencia?
 En el ámbito hospitalario público existe un acuerdo entre la Consejería de Salud y los obispos del Sur, dentro del marco de los acuerdos Iglesia-Estado, para asegurar la asistencia espiritual y religiosa de toda persona que lo solicite. El equipo sanitario asistencial responsable del cuidado del paciente contacta con el capellán o persona idónea para que acuda a dicha llamada. En las residencias, en algunos casos cuentan con capellán. Los grupos de pastoral de la salud de las parroquias que corresponden a las zonas donde se ubican realizan visitas para acompañar y animar pastoralmente a las personas que en ellas residen. 

¿Dónde se puede contactar con ella?
A través de los párrocos, que pueden poner en contacto a la persona interesada con el responsable del grupo de pastoral de la salud de la parroquia, o, si es con la delegación, en pastoralsalud@diocesismalaga.es.

Oración

¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano!
Tú que, al borde del camino de la vida,
ves mis dolores y sufrimientos
y lleno de piedad y compasión
me recoges con tus manos,
llenas de ternura y dulzura,
y me cargas suavemente sobre ti,
¡ayúdame a sentirte junto a mí!               
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano!
Cuídame con tu amor misericordioso,
derrama tu vino sobre mis heridas,
santifícame con la fuerza de tu Santo Aceite,
consuélame con el afectuoso consuelo
que tú solo nos sabes dar,
y, cuando vuelvas en el último día,
¡paga por nosotros lo que te debamos!
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano,
nunca te separes de mí!
Amén.

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