El martes 16 de junio, los nuevos responsables de los ministerios diocesanos han hecho profesión de fe y han jurado sus cargos ante el Sr. Obispo, D. José Antonio Satué, y con la presencia del Secretario General, Francisco García Vilallobos.
En una sala de juntas del Obispado de Málaga en la que también han estado presentes los trabajadores de la curia, así como amigos y familiares, han tomado posesión de sus responsabilidades el nuevo vicario general, Francisco Javier Guerrero García; el vicario episcopal para el Área Metropolitana de Málaga, Miguel Ángel Gamero Pérez; el vicario episcopal de la Axarquía (Interior y Costa), Juan Manuel Ortiz Palomo; el vicario episcopal del Interior, Antonio Jiménez Fuentes, O.SS.T.; el vicario episcopal de Melilla, José Luis Pastor González; el vicario episcopal de la Serranía y la Costa del Sol, Manuel Jiménez Bárcenas, el vicario episcopal de Pastoral, Salvador Gil Canto; el vicario Judicial, Rafael Navarro Cortés; el rector del Seminario Mayor, José Emilio Cabra Meléndez; el delegado episcopal de Cáritas, Reinaldo Aguilera Aguilera; el ecónomo diocesano, Guillermo Tejero Moya; los vice-económos Rafael Carmona Estrada, diácono permanente, y Andrés González de Lara Sarria, y el secretario personal, Fernando Luque Varo, quien pasa a formar equipo con Daniel Guerrero García.
«Estamos para servir a esta porción del pueblo de Dios que es la diócesis de Málaga», les ha dicho el Obispo, quien les ha dado tres claves de su servicio: felices, unidos y serviciales
A los recién elegidos para dichas responsabilidades, antes del juramento de sus cargos, Mons. Satuñe ha dirigido las siguientes palabras: «Tenemos la gran suerte en esta diócesis de tener muchos laicos y muchos sacerdotes bien preparados, dispuestos para asumir las tareas que en cada momento la Iglesia necesita. Y quisiera recordar también en este momento tres palabras que dije cuando vine aquí a Málaga a los que trabajáis en la curia: felices, unidos y serviciales. Esas tres palabras os las digo ahora a vosotros nuevos colaboradores. Por un lado alegres, no porque no vaya a haber dificultades, sino porque podemos trabajar, porque Dios nos hace dignos de servirle en su presencia y eso siempre es una gracia. Unidos, porque no se trata de caminar cada uno por nuestro lado como si el resto de personas no existiera, como si cada departamento tuviera que ser un cajón aparte de los demás. Y serviciales. La curia y todo el complejo de la organización está al servicio de la diócesis. En ese sentido, todos tenemos que tener claro que estamos para eso, para servir. Y para servir no intereses raros, personales ni de un grupo concreto. Estamos para servir a esta porción del pueblo de Dios que es la diócesis de Málaga. Así pues, gracias por vuestro sí y espero que estas tres palabras felices, unidos y serviciales, puedan guiar nuestros trabajos».

