Rocío, vía Whatsapp: «Rezad por mi abuela, porque la operan mañana»

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«¡Buenas, familia! Me gustaría pediros un favor: mañana operan a mi abuela de cataratas, me gustaría que rezáramos por ella en la oración de esta noche». Una joven malagueña, Rocío, envió este mensaje a través de su teléfono móvil preocupada por su abuela enferma. El mensaje fue recibido por 33 personas que tienen un grupo en WhatsApp y que, inmediatamente, dirigieron sus oraciones por la rápida recuperación de la abuela de Rocío.

Cualquier medio es oportuno y una válida herramienta si se trata de fomentar algo tan puro y necesario como la oración diaria. Es lo que piensa Francis Parrales, diputado de Protocolo y Redes Sociales de la Hermandad de la Salud de Málaga. Francis explica cómo surgió esta iniciativa de rezar comunitariamente utilizando el teléfono móvil. Fue el pasado verano, en feria, cuando conocieron el caso de un niño malagueño de tres años aquejado de un tumor cerebral. Así constituyeron un grupo de oración, «Vamos a rezar por Juanito». Lo propusieron a Paqui.

Pariente, Pepa Pujol, y Toñi Jobacho, de la hermandad, que incluso se acercaron al hospital para visitar personalmente al menor enfermo. A una hora de quietud y silencio, las doce de la noche, comenzaron a intercambiarse oraciones a través de este popular chat del teléfono para rogar que el niño sanara. Hoy, nos cuenta Francis, Juanito, se encuentra en fase de recuperación. Sin embargo, lejos de desaparecer, este grupo de WhatsApp ha crecido en número, hasta casi alcanzar la cifra de 50 personas.

Ya no es a las doce, sino a las once de la noche, cuando esta cadena de jóvenes, hombres y mujeres –muchos de ellos pertenecientes a localidades de Coín, Estepona, Alhaurín de la Torre y Málaga- cogen su teléfono móvil para compartir el recogimiento y la serenidad de la oración. Uno de ellos dirige el grupo y escribe con el teclado de su teléfono una oración que todos interiorizan y elevan al Señor. Quien propone la oración puede sugerir también otras ideas a sus compañeros: «Por ejemplo, un chico del grupo, Miguel, nos propuso el otro día que pensáramos qué persona es un ángel para nosotros y por qué motivo. Otra joven, Tamara, sugirió que confeccionáramos una corona de Adviento e Ignacio nos invitó a que nos intercambiásemos fotos del Señor en este tiempo previo a la Cuaresma…Hay una cosa que decimos todos: y es que estamos enganchados a la oración. Esto te enriquece muchísimo». Esta experiencia pionera podría cristalizar en la edición de un libro que compilara todos los rezos que se han ido haciendo a través de WhatsApp. Francis ya piensa en ello y se muestra ilusionado en que este proyecto pueda hacerse pronto realidad. «Una componente del grupo, Araceli, falleció, pedimos mucho por ella durante su enfermedad…pero ahora nos acompaña desde el Cielo, y así seguiremos rezando por otras personas enfermas», concluye con sincera emoción.

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