«¡Rezad por nosotros!»

Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El 28 de junio, a las 11.00 horas, Francisco Hierro, Francisco J. Martínez y Juan C. Millán recibirán la ordenación sacerdotal en la Catedral. A una semana del gran día nos cuentan cómo se sienten.

«Quiero vivirlo desde el agradecimiento al Señor por el don de la vocación recibida. Me siento tan desbordado ante el gran regalo que voy a recibir, que sólo puedo decirle al Señor «Gracias por haberte fijado en mí, sabiendo el pobre barro que soy»». Así resume Francisco J. Martínez, malagueño de 33 años, sus sentimientos unos días antes de recibir el orden del presbiterado.

La vocación no entiende de edades. Así, el almeriense Francisco Hierro, se ordenará con 50 años, mientras que Juan Carlos Millán lo hará con tan sólo 24. El primero afirma estar preparando este gran acontecimiento con «oración, alegría y responsabilidad. Pidiendo al Espíritu Santo ayuda para recibir la gracia del sacramento». El joven Millán, por su parte, relata que lo está viviendo «con mucha ilusión y con muchas ganas. Estos días previos están siendo preciosos».

Los tres manifiestan su total disponibilidad hacia la Iglesia de Málaga para ser enviados allí donde el obispo crea conveniente. Francisco José añade que «allá donde vayas, el Señor ya lleva tiempo viviendo en aquellos que lo buscan y se entregan. Soy un pequeño eslabón más que el Señor utiliza para llegar a los demás. Espero no estorbar mucho».

Juan Carlos coincide con su compañero: «todos los destinos son ideales, porque en todos hay gente a la que servir y amar». La semana anterior a la de la ordenación, los tres aspirantes al sacerdocio han realizado ejercicios espirituales. ¿Qué le han pedido al Señor en estos días de retiro y oración? Francisco Hierro es breve: «servirle, amarle, necesitarle y verle en los más pobres y desfavorecidos»; al igual que Juan Carlos: «que me haga fuerte y constante y que el ánimo que ahora tengo nunca falte». Martínez se extiende un poco más cuando afirma rezar para poder «ser ese cauce a través del cual él puede llegar a los hombres. él es el protagonista, no yo. Hay tantos más preparados, con más cualidades, más entregados… Y el Señor se ha fijado en mí. Esta es la grandeza de la llamada. él es quien te llama; tú sólo puedes responder».

Al pueblo de Dios al que comenzarán a servir de forma especial a partir del día 28 le piden que perdone sus «deficiencias» y, sobre todo, oración: «¡Rezad por nosotros!», exclaman. Concretamente, para que puedan ser siempre «humildes, servidores y agradecidos». Es decir para que, como concluye Millán, «lleguemos a ser sacerdotes santos».

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