Radiografía de la Iglesia de Melilla

Diócesis de Málaga
Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

A 275 kilómetros de Málaga se encuentra Melilla, ciudad a la que se ha desplazado D. José Antonio Satué, al ser una parte de la Diócesis de Málaga. Desde allí, su vicario territorial, Eduardo Resa, explica las peculiaridades sociales y culturales de esta ciudad autónoma, y el impacto y oportunidades que la acción de la Iglesia Católica ofrecen.

En Melilla, explica Resa, existen seis parroquias (además de una castrense), dos de las cuales, la parroquia de la Medalla Milagrosa y la iglesia de la Purísima Concepción, se encuentran actualmente en rehabilitación y no tienen, temporalmente, culto. Precisamente, en el templo de la Purísima Concepción, conocida como la iglesia del Pueblo, debería encontrarse la imagen de la patrona de Melilla, Nuestra Señora de la Victoria, aunque debido a este cierre temporal, se venera actualmente en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

El vicario describe la distancia que separa Málaga de Melilla y su influencia sobre la pastoral territorial como “un mar que es muy profundo”, y por tanto, un reto tanto para Málaga como para Melilla, aunque apunta que son constantes los acercamientos de delegaciones y realidades diocesanas a la ciudad autónoma, encontrándose allí mucha gente interesada en los cursos y las actividades que la propia Diócesis ofrece. Asimismo, la presencia, trabajo y apoyo de la Diócesis con la ciudad autónoma es constante.

Cuatro sacerdotes diocesanos están ahora mismo al servicio pastoral de esta parte de la Iglesia católica malacitana: Eduardo Resa, Victor Hugo Andrade C.J.M., Eduardo Chirinos y Ronaldo Lourenci. También un diácono permamente, Fernando Moreno, y sacerdotes que atienden la Iglesia castrense presente en la ciudad. Por otro lado, la vida consagrada está muy viva en las comunidades de Franciscanas de los Sagrados Corazones, las Hijas de María Inmaculada, los Maristas, los Hermanos de La Salle y las Esclavas de la Inmaculada Niña-Divina Infantita. Para estos últimos, la educación adquiere un valor esencial: el de La Salle-El Carmen y el del Buen Consejo son los colegios más importantes de la ciudad autónoma, congregando cada uno a más de mil alumnos, muchos de ellos musulmanes.

En una ciudad tan rica culturalmente como es Melilla, es indispensable la convivencia fraterna entre todos los credos que se encuentran en ella. El diálogo interreligioso es allí muy rico. En la actualidad, la población de Melilla está compuesta, sobre todo, por una mayoría musulmana, seguida de cerca por los católicos, a los cuales Eduardo Resa cifra en cerca de los treinta mil. Además, existen en la ciudad pequeñas comunidades hebreas, de hindús y de evangelistas. El diálogo y la colaboración entre todas las comunidades y las instituciones es necesario para la convivencia, actuando, precisamente, la Iglesia Católica, recalca Resa, como instrumento conciliador. Eduardo destaca la labor de las Religiosas de María Inmaculada, las cuales ofrecen ayuda, educación para los más pequeños y cobijo a 30 niños mediante su guardería en uno de los barrios más deprimidos, como es el del Monte María Cristina. Las Religiosas no son las únicas que se vuelcan con los más necesitados. Los sacerdotes atienden las necesidades espirituales en el Hospital, siendo Eduardo Resa capellán del misao, al que acude tres días a la semana, mientras que la vicaría episcopal se ocupa también de atender a los internos en el centro penitenciario de Melilla. Otro rostro de la Iglesia católica de Melilla en su atención social es el de los Hermanos de La Salle. A través de sus dos proyectos, Alfa y Proide, buscan no solo hacer crecer la comunidad, sino también la inserción social de personas de los países empobrecidos. Es vital asimismo la colaboración de la Comisión Arciprestal de Cáritas, que, con su trabajo, procura colaborar con los que viven en riesgo de exclusión en la ciudad.

Las cofradías tienen también presencia significativa en la Iglesia de Melilla. En la actualidad hay un total de ocho: tres de gloria (la Congregación de la Patrona, la Divina Pastora de las Almas y el Rocío) y cinco de pasión (la Cofradía de Jesús Nazareno, la de Cabrerizas, la del Cautivo, la del Santísimo Cristo de la Paz y la Cofradía Castrense).

Uno de los retos que el vicario territorial reconoce en el momento presente es que «Melilla es una ciudad de idas y venidas, de gente que llega y se va, que viene a vivir por trabajo o destino, sin su familia, y se marcha cuando el trabajo lo permite para encontrarse con ella. Este es uno de los mayores retos de la ciudad y de la Iglesia aquí: conseguir que sus habitantes entiendan la ciudad como suya, y evitar los éxodos masivos de población que se producen durante las festividades y vacaciones. Para esto trabaja también la vicaría episcopal territorial de Melilla, para conseguir que esta ciudad sea parte de todos los que viven en ella, también en lo religioso».

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