¿Qué podemos hacer en esta Jornada Mundial de los Pobres?

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El domingo 19 de noviembre, por expreso deseo del papa Francisco, la Iglesia celebró la I Jornada Mundial de los Pobres. Con ella se pretende despertar en nuestra conciencia una fuerte llamada, para que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda y de que los pobres no son un problema, sino un camino que nos conduce a acoger y vivir la esencia del Evangelio.

El 18 de noviembre, a las 18.35 horas, en la Casa Diocesana, se celebró la Eucaristía por la Jornada Mundial de los Pobres, como clausura de las Jornadas de Pastoral Social y Cáritas. Estuvo presidida por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá.

El Santo Padre nos recuerda de esta forma que no amemos de palabra sino con obras. Hemos de ofrecer así la cercanía sincera, la oración y la ayuda generosa y efectiva a tantas personas que, cerca y lejos de nosotros, sufren las distintas formas de pobreza que se dan hoy en nuestro mundo. De esta forma estaremos cumpliendo la Palabra de Dios haciendo el elogio de quien sabe abrir sus manos al necesitado y tender sus brazos al pobre.

¿Qué podemos hacer?
Siguiendo las sugerencias de Cáritas Internationalis para celebrar esta Jornada, se apuntan una serie de ideas:

• Celebrar la Eucaristía en un lugar simbólico con la participación de los miembros de las Cáritas parroquiales, comunidades, agentes y personas participantes de los programas.
• Como sugerencia del Papa, que las comunidades parroquiales inviten a los pobres a sentarse en la mesa de la Eucaristía para hacer más vivo el significado de la comunión y la fraternidad.
• Organizar momentos de encuentro y reflexión sobre el sentido de la iniciativa del Papa e identificar acciones y gestos concretos que todos puedan realizar en la vida cotidiana y que sean transformadores del estilo de vida de las personas y las comunidades.
• Reunirse en algún lugar simbólico para la Iglesia local y las Cáritas diocesanas y otras entidades al servicio de la caridad (hospitales, escuelas, centros escucha y atención, residencias de mayores, pisos de acogida, centros sin hogar, otras organizaciones sociales…) con la participación de las personas más pobres, como una ocasión especial para compartir y celebrar la vida, orar, comer, divertirse, ser solidario y testimoniar una nueva fraternidad.
• Organizar espacios de escucha activa como mesas redondas, reuniones, encuentros donde las personas más pobres compartan su experiencia de vida, su visión de la realidad, sus deseos y sus sueños.
• Organizar de forma expresa visitas a hospitales, centros penitenciarios, residencias y otros lugares donde poder encontrarse con las personas presentes y dedicarles tiempo y atención más allá de la formalidad cotidiana o de la atención habitual profesional.

 

Cáritas Diocesana

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