¿Por qué ayudar fuera?

Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

La presidenta de Manos Unidas en Málaga, Lorena Arranz, invita a reflexionar sobre el Octavo Objetivo del Milenio, que promueve la fraternidad universal.

«Con la crisis, afirma Arranz, ha surgido un mensaje que es perverso en el fondo «¿por qué voy a dar fuera con lo que hay aquí?» Hay muchísimas razones para dar también fuera; la más importante: la fraternidad universal. Todos somos hermanos, independientemente de donde hayamos nacido. Si a nosotros nos preocupa un hermano nuestro que vive aquí con nosotros en Málaga, no nos va a dejar de preocupar uno que se ha ido a trabajar a Alemania. Es verdad que está más lejos, que lo vemos menos, pero es nuestro hermano. Eso es la fraternidad universal, y está directamente ligada a la dignidad de todos los hombres. Todos tenemos derecho a vivir de acuerdo a esa dignidad de ser hijos de Dios. Debemos tener la oportunidad de desarrollarnos como personas, y esa oportunidad hay que dársela a todo el mundo. Lo más espantoso de la pobreza es esa falta de oportunidad. Somos unos auténticos privilegiados. Cuando aquí hablamos de necesidad, allí lo hacemos de vida o muerte».

Las Naciones Unidas, en el año 2000, se comprometieron a cumplir antes de 2015 una serie de metas que vinieron en llamar «Objetivos del Milenio». Desde el principio, Manos Unidas apoyó con sus campañas anuales el cumplimiento de estos objetivos, cuyo valor principal reside en que constituyen el único compromiso fehaciente que ha adoptado la comunidad internacional en materia de desarrollo. Este año se cierra con el octavo y último de estos objetivos: «Fomentar la alianza mundial por el desarrollo». En palabras de Lorena Arranz, presidenta de Málaga, «este objetivo es básico porque impregna a todos los demás. Sin ese compromiso global y personal de cada uno es imposible cambiar las cosas. El fin es conocer la realidad, comprometernos y movilizarnos para transformarla».

De cada 100 euros ingresados por Manos Unidas, 93 van destinados a los fines de desarrollo y sólo un 7% se destinan a cubrir los gastos de la organización, que se reducen progresivamente y en los que se incluyen el personal a tiempo completo en los servicios centrales, que es el mínimo para asegurar el funcionamiento, y otros gastos como el material educativo y de campaña que se distribuye para la sensibilización en nuestra sociedad. La principal riqueza de esta ONGD es el voluntariado, y su eficiencia se rige por la austeridad y la transparencia. «Es muy reconfortante ver cómo el esfuerzo que hacemos cada uno aquí se traduce allí en vida, en oportunidades que cambian radicalmente el devenir de muchas personas» afirma Arranz.

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