«Para un niño no hay mejor regalo que poder ver a su mamá»

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Los Reyes Magos traerán un año más regalos e ilusión a todos los niños. Desde la Pastoral Penitenciaria trabajan para que también los hijos de los reclusos disfruten de este gran día.

La mañana del día de Reyes, el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre comienza a recibir desde muy temprano a los niños cuyas madres se encuentran en situación de privación de libertad. Los familiares los dejan en la puerta y, con la ayuda de los funcionarios y los miembros de Pastoral Penitenciaria, van pasando los distintos controles hasta llegar al salón de actos. Allí se cumple una de las ilusiones más grandes para muchos niños. Algunos llevan semanas e incluso meses esperándolo: poder ver a sus madres y compartir con ellas toda una mañana de convivencia. Tras los besos y abrazos tan esperados, llega otro momento grande: el recibimiento de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente que vienen a visitarles y a traerles los tradicionales regalos.

Pero, al igual que les pasó en Belén, el camino de los Reyes hacia la cárcel es, a veces, largo y complicado, como relata Nicolás Gamiz, miembro de Pastoral Penitenciaria y uno de los organizadores de esta visita. «Contamos con la colaboración de muchas personas que nos echan una mano. Desde hace unos años, los trabajadores del aeropuerto se organizan para ayudar a los pajes reales a que los camellos que van con destino a la cárcel vayan bien cargados de juguetes nuevos, recién salidos de fábrica. Y una cofradía de Alameda se encarga de preparar todo el protocolo necesario de los tres reyes, junto a sus pajes y una pastoral que los acompaña cantando villancicos.

Es un día bonito, porque son niños que a lo mejor no han podido recibir regalos en sus casas. Pero no hay mejor regalo para ellos que poder ver a su mamá. Los juguetes les hacen mucha ilusión, pero lo que ellos quieren es el calor de su madre. La despedida, a veces, es un drama, porque se abrazan al cuello y no hay quien los despegue».

Este acto está limitado a las madres que están en prisión. En el caso de los reclusos varones, la Pastoral Penitenciaria también realiza un servicio importante en este día. Los propios Reyes les dejan el encargo de ir a las casas de los internos a llevarles a sus hijos los juguetes que les han traído. «Les explicamos que es Dios el que nos envía –señala Nicolás–. Todas las cosas que hacemos desde Pastoral Penitenciaria las hacemos en el nombre del Señor. Lo mismo que vamos a los módulos durante la semana, también en este tipo de actos estamos hablándoles del amor que Dios les tiene».

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