Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla,
¿Quién no se ha sentido incómodo al encontrarse, en los medios de comunicación, con noticias que muestran las injusticias y desigualdades que golpean la vida de tantas personas y pueblos? En alguna ocasión, quizá hayamos preferido evitar estas informaciones porque nos hacen sufrir y nos recuerdan que algo debería cambiar en nuestra propia vida. Las mujeres de Manos Unidas, en cambio, afrontan esta realidad con valentía y, año tras año, nos animan a vencer la indiferencia y a unirnos a su “guerra contra el hambre”.
Estas desigualdades tienen su raíz en el egoísmo que anida, en mayor o menor medida, en el corazón de cada uno y en lo que san Juan Pablo II llamó “estructuras de pecado”, que «se refuerzan, se difunden y son fuente de otros pecados, condicionando la conducta de los hombres» (SRS 36). Estas estructuras se alimentan por ideologías que promueven una visión individualista y materialista de la vida, que llegan a responsabilizar a los pobres de sus propias penurias, adormecen nuestra conciencia para que la injusticia no nos duela y desacreditan los discursos que defienden la dignidad humana frente a los intereses económicos.
El Magisterio de la Iglesia ha advertido siempre del peligro de estas ideologías materialistas. San Juan Pablo II nos previno contra los sistemas económicos que pretenden «reducir totalmente al hombre a la esfera de lo económico y a la satisfacción de las necesidades materiales» (CA 19). Y el papa Francisco ha afirmado que ciertos modelos económicos matan, pues «grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida» (EG 53).
Ante esta dolorosa realidad, mantengamos viva la confianza en la eficacia de los pequeños gestos de solidaridad que el Señor no deja de bendecir. Gracias a la recaudación del año pasado en Málaga y Melilla, fue posible financiar 18 proyectos, con un importe total de 839.200 €, que levantaron una bandera de esperanza en la vida de no pocas personas –con nombre y rostro– y pueblos.
Este año, la Delegación de Manos Unidas nos presenta otros 18 proyectos en los ámbitos educativo, sanitario, de agua y saneamiento, alimentación, derechos de la mujer y derechos humanos. Entre ellos, destaca el que se va a llevar a cabo en Moursale (Chad), que contempla la construcción de aulas para niños y niñas de 7 a 14 años de las zonas rurales, contando además con la implicación activa de los propios estudiantes y de sus familias.
Mi gratitud a todos los equipos de Manos Unidas en nuestra Diócesis y a todas las personas de buena voluntad que apoyáis con generosidad sus proyectos, luchando contra las estructuras de pecado y las ideologías que propagan el “¡sálvese quien pueda!”, y promoviendo la justicia, la dignidad de cada persona y la fraternidad humana, tan deseada y alentada por Dios.
Recibid un saludo muy cordial en el Señor.
+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

