Nochebuena (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el cardenal D. Fernando Sebastián en la celebración de la Nochebuena en la Catedral de Málaga el 24 de diciembre de 2016.

NOCHEBUENA
(Catedral-Málaga, 24 diciembre 2016)
(Card. Fernando Sebastián)

Esta Noche Santa no la podemos dormir. 
Es la noche del asombro, de la sorpresa, de la gran alegría: 
Hoy nos ha nacido un Salvador. 

El Dios infinito, creador, inalcanzable, naciendo de María Virgen, ha venido a nuestro mundo, se ha hecho uno de nosotros, quiere compartir nuestra vida y nuestra muerte para ser Luz en las tinieblas, Sabiduría en la ignorancia, Fortaleza en la debilidad, Alegría en la soledad, Perdón en los pecados, Esperanza en el desconsuelo, Vida en la muerte.
Cuantas veces, viendo los conflictos y los sufrimientos que desgarran la vida de la humanidad, nos viene un pensamiento tenebroso. Los hombres somos una criatura imposible, condenada al error y al fracaso. 
Pero nos equivocamos. No vemos a la humanidad en su entera realidad. Nuestra vida arraiga en Belén. La vida verdadera de la humanidad comienza en Belén. El HOY de Dios abarca la historia entera de la humanidad. Siempre es Navidad. Todo el mundo es Belén. Ahora mismo esta Catedral es Belén. Nuestra casa, nuestro corazón es Belén. 
    El Hijo de Dios nació para quedarse siempre con nosotros, está con nosotros, vive entre nosotros, es la misericordia y la bondad y el poder de Dios con nosotros, es la fuente de nuestra vida, el camino verdadero de la humanidad, a la vida restaurada y gloriosa, el horizonte definitivo de nuestra vida, la gran esperanza que nos sostiene en el camino y en las dificultades de la vida. 
    Hoy somos nosotros los pastores de Belén. A nosotros nos dirige el ángel su saludo: sois una raza elegida, os ha nacido un salvador, vivid en paz y alegría y dad gloria a dios porque él os ama y está para siempre con vosotros.
    Aquel humilde establo de las afueras de Belén, escondido a las miradas de los hombres, es el principio de la nueva humanidad, recreada por Dios en la vida santa de Cristo. Nuestra salvación no viene de la prosperidad, ni de los poderes o saberes de este mundo. La salvación no puede venir de nosotros mismos porque todo lo humano necesita salvación. La salvación, la verdadera humanidad viene de Dios. La salvación es Jesús, la humanidad santa que viene del Cielo y nace en Belén de la Virgen María.
    En estos tiempos Dios nos está pidiendo que vivamos la Navidad con más piedad y más verdad. Nos reunimos con familiares y amigos, nos saludamos y nos hacemos regalos. Todo eso está muy bien. Pero eso no es la Navidad, La Navidad no son las luces de las calles ni los escaparates de nuestros comercios. 
    Navidad es el amor y la cercanía de Dios en el mundo entero, en nuestra vida personal y en la vida pública. Navidad es la frágil humanidad de Jesús, muerto en la cruz y resucitado para nuestra salvación, Navidad es la ternura y la fe arrodillada de María y de José, Navidad es el desconcierto y la alegría de los pastores. 
    Navidad tiene que ser hoy nuestra fe y nuestra adoración rendida a los pies de Jesús, Navidad tiene que ser nuestra conversión al evangelio de Jesús, el propósito sincero de vivir con Jesús, en este Belén de nuestro pequeño mundo de cada día.
 Navidad es vivir siempre con El en unión de corazones, vivir con Él en amor y generosidad, renovar nuestra vida personal, renovar la vida de nuestras familias, renovar el mundo entero con la vida nueva que Dios inauguró para todos los hombres en la noche luminosa de Belén. 
 

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