Miércoles de Ceniza: «renuévame por dentro con espíritu firme»

Diócesis de Málaga
Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Pues sí, aunque parezca que la Navidad fue ayer mismo, ya está aquí la Cuaresma. Concretamente, el próximo 18 de febrero celebraremos el Miércoles de Ceniza que marca el inicio de este tiempo de penitencia que nos prepara para la celebración de los misterios centrales de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

En el salmo 51, el famoso Miserere, salmo penitencial por excelencia, David nos ayuda a entender en qué consiste el espíritu de conversión con el que debemos enfrentarnos a estos 40 días. Es un tiempo de arrepentimiento y de examen sincero de conciencia («pues yo reconozco mi culpa»), pero no para quedarnos anclados en nuestra condición de pecadores, sino para pedir con esperanza al Señor que nos llene de su gracia y convierta nuestro corazón de piedra en uno de carne: «crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme».

La oración más intensa, el ayuno y la limosna que nos recomienda la Iglesia para las próximas semanas nos ayudarán a esperar con ilusión («hazme oír el gozo y la alegría») y a estar pendientes de aquel día de Pascua en el «que se alegren los huesos quebrantados» y quedaremos «más blancos que la nieve».

SALMO 51 «MISERERE»

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Contenido relacionado

El Espejo Andalucía, 6 de febrero 2026

Encarni Llamas Fortes Encarni Llamas Fortes es madre de tres...

Málaga, plató del próximo spot de la campaña Xtantos de la Conferencia Episcopal

Un grupo de personas no necesariamente cercanas a la Iglesia se...

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.