Mercadillo solidario en la parroquia de Corpus Christi

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Inés Domínguez (San Fernando, Cádiz) es voluntaria de Manos Unidas en Málaga, y tras los 38 años que lleva volcándose en la fundación, se ha ganado el título de veterana. Para ella es parte de su familia: «Tengo tres hijas, tengo nietos, tengo de todo, pero además tengo a Manos Unidas».

La fe ha marcado su camino desde pequeña: «Yo nací en una familia católica, mi padre era hermano mayor de la Virgen del Carmen y colaboraba en todo lo que podía con la Iglesia, y no sé cómo, pero siempre ayudaba a los pobres», dice emocionada al recordar la entrega que existía en su casa por aquellas personas que carecían de recursos básicos. «El que siembra, algo recoge; el que escucha, aprende; y de Dios siempre se recibe algo», aclara.

Inés ha colaborado en muchos proyectos. El último que se está llevando a cabo es un mercadillo solidario en la parroquia del Stmum. Corpus Christi de Málaga, que podrá visitarse desde el sábado 23 de noviembre hasta el domingo 8 de diciembre, con un horario de apertura de mañana los días laborales, y mañana y tarde los fines de semana. En él podrán encontrarse «desde muñecos, ropita de bebé, ropa infantil, adornos de navidad, decoración, ropa de casa y de mesa, hasta alimentación y otros regalos». Sólo piden la colaboración con un módico donativo que será íntegramente destinado a la catástrofe de Filipinas.

«NOS HAN REGALADO TODO LO QUE ÍBAMOS NECESITANDO»

El entusiasmo y la generosidad de los voluntarios es lo que hace que proyectos como éste salgan adelante. «Hay gente muy buena en Málaga que se ha volcado con Manos Unidas, nos han regalado todo lo que íbamos necesitando. Son donaciones, aquí no se vende, y todo lo que sacamos va en su totalidad para nuestros proyectos», afirma Inés.

Mari Carmen es una colaboradora más de Manos Unidas desde hace casi 20 años. Participa activamente en este proyecto y cuenta alegremente las expectativas que tenía al comenzar y cómo han cambiado y mejorado gracias a la buena voluntad de las personas.

«Nosotros este año hemos llegado al rastrillo, asustados por la crisis y pensando que las ventas iban a ser escasas, y sólo en los dos primeros días nos han dado grandísimos donativos. Y como dice nuestro párroco: «lo que tú das, el Señor lo multiplica», y es aquí dónde nos lo ha multiplicado».

Personalmente para Mari Carmen, una iniciativa como ésta también les aporta mucho a las personas que trabajan codo con codo y día a día, «el Señor no multiplica sólo económicamente, multiplica en alegrías, en irte a tu casa cansada después de 12 horas aquí, pero satisfecha y contenta. Es nuestro granito de arena que se extiende».

«Trabajamos porque sabemos que esto da frutos en el tercer mundo. Siempre tenemos ilusión, pero cuando vemos que los proyectos están hechos, esa satisfacción increíble no se puede describir», aclaran ambas.

Para animar a todo el mundo a colaborar, Inés lanza el siguiente mensaje: «Todo lo que se muestra en mercadillos e iniciativas así es regalado, todo procede de la caridad de las personas. Si hay alguien que pueda aportar algo, cualquier cosa, será bien recibido».

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