Las Carmelitas Descalzas de Antequera se suman este verano a la venta online de sus dulces tradicionales

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El 5 de noviembre de 1984 pusieron en marcha el Obrador, como medio de manutención de la comunidad y para poner al alcance de todos los dulces que las monjas, con recetas propias tradicionales, elaboraban. Las ventas se hacían en el torno, después comenzaron a enviar paquetes y ahora han abierto su Tienda Online.

Si ustedes teclean en su dispositivo dulcesdeconvento.org entrarán en la tienda online del obrador de las Carmelitas Descalzas del Convento de San José, en Antequera. Un medio «para que nuestros dulces estén disponibles y puedan disfrutar de ellos todos los que no puedan acercarse al torno a comprarlos», explican desde la comunidad.

En la web, sencilla y fácil para navegar por ella, podrán ver los productos, elegirlos y añadirlos al carrito, a la vez que podrán conocer un poquito más de la comunidad, que presenta así su labor: «A fin de no ser carga para nadie y porque la ley del trabajo es universal y un bien para todos, nosotras trabajamos en la elaboración de dulces».

Desde que abriera el obrador, en 1984, «se han ido creando y añadiendo otros productos, como es el caso de la elaboración de los productos típicos de Navidad: los tradicionales Mantecados de Antequera. Desde nuestro Convento, las Descalzas intentamos siempre ofrecer un producto tradicional, elaborado y envasado a mano, con materia prima de la mejor calidad para poder disfrutar de su sabor exquisito, por lo que nuestros dulces están elaborados 100% de forma artesanal. Ponemos todo nuestro esmero y dedicación para que los clientes puedan disfrutar de los mejores dulces».

Lucía Carmen de la Trinidad es una de las 15 hermanas de la Comunidad de Carmelitas Descalzas del Monasterio de San José, en Antequera. “Desde hace muchísimo tiempo. Venimos heredando recetas de nuestras hermanas mayores, y queremos seguir conservando su buen hacer. Hablo desde la experiencia porque he trabajado muchos años en el obrador”, explica la hermana Lucía, quien añade que el secreto de los pasteles de las monjas está en “mucho cariño, porque ponemos alma y corazón en este trabajo que nos regala la Providencia, ya que somos pobres y los pobres se ganan el pan de cada día con el sudor de su frente. También saben muy bien por la total naturalidad de todos los productos que elaboramos, libres de conservantes y también de máquinas que cortan en serie las piezas, que envuelven, que empaquetan… que, si bien es verdad agilizan la producción, restan a los dulces ese sabor que van tomando en la elaboración manual, artesana cien por cien”.

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