«La pornografía es una trampa, porque es muy fácil entrar, pero muy difícil salir»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El periodista Jorge Gutiérrez es el autor del libro “La trampa del sexo digital” y director de la ONG Dale Una Vuelta, que trabaja por la prevención y el tratamiento de la adicción a la pornografía. Ha participado recientemente en nuestra diócesis en el Foro Sacerdotal de los Jarales, donde ha impartido un curso formativo.

“La trampa del sexo digital” es el título de su libro ¿Por qué es una trampa?

Porque nos venden la pornografía como un entretenimiento inocuo y un ejercicio de la libertad personal, cuando no lo es. Siempre que se utilice o se consuma con moderación, se considera como un entretenimiento para adultos sin importancia. Yo suelo decir que, en el sexo digital, no hay nada que sacie definitivamente. Hoy día, uno puede estar viendo contenidos de este estilo uno detrás de otro y, siempre, el sistema de recompensa de nuestro cerebro nos va a estar gratificando. Hay estudios que demuestran que la pornografía puede llegar a ser una adicción igual que la que producen las sustancias estupefacientes de toda la vida. Como con la droga, la pornografía nos deja cada vez más insatisfechos y siempre vamos a ir a buscar más, por eso lo definimos como una trampa, porque es muy fácil entrar, pero cada vez es más difícil salir. Y aparte de eso, también lo defino como una trampa porque, al ser un tema íntimo, es lógico que dé vergüenza y cuesta más reconocerlo. A mí me gusta hablar de una adicción muy silenciosa, porque pueden pasar años sin un deterioro físico y mental claro. Pero ese es el problema precisamente, porque pasa el tiempo y, poco a poco, se ven cada vez más las consecuencias de tipo afectivo-sexual, mental, de la capacidad de relacionarse con los demás y cada vez uno se va aislando más.

Como ocurre con la prostitución, otra gran mentira es la de hacer creer a los clientes que las personas implicadas lo hacen libre y voluntariamente. Lo cierto es que el negocio de la pornografía no sería tal sin la explotación de seres humanos…

El otro día me gustó la frase de un adicto que decía: “otros consumen sustancias, yo consumo personas”, porque, al final, es un tipo de consumo directamente de seres humanos muy parecido a la prostitución. Ese es el problema, que parece que no estás haciendo daño a nadie cuando, al final, entre la pornografía y la prostitución hay una delgadísima línea. Es una línea que ya ni siquiera existe, porque la pornografía es cada vez más interactiva. Podríamos decir que, ahora mismo, hay una prostitución online y otra presencial. Es prostitución, sea o no a través de una pantalla. En ambos casos hay un comercio de personas, de vidas humanas, de mujeres atrapadas.

Desde vuestra ONG Daleunavuelta.org ayudáis a personas enganchadas a esta droga. ¿Cómo lo hacéis?

Desde Dale una vuelta ofrecemos varias posibilidades: una es, directamente, escribir un email a ayuda@daleunavuelta.org y, desde ahí, iniciamos un camino de relación para quien desee ser ayudado poco a poco. Tenemos un equipo de psicólogos que ayudan a través de este método que puede parecer sencillo, pero que tenemos constancia de su alto valor terapéutico. Y es que lanzarse a contar lo que te pasa, ponerlo por escrito, es muy útil para iniciar la recuperación. Tenemos una relación continua con esas personas que nos van pidiendo ayuda a través de esos mensajes de correo. También hemos puesto en marcha un sistema de videollamadas con un coste muy bajo, lo más bajo que hemos podido, con sesiones de 50 minutos de duración.

Asimismo, ofrecemos el servicio de derivación a profesionales expertos en este tipo de adicción en distintas ciudades de España, porque nos hemos dado cuenta de que a veces hay psicólogos que no dan importancia al consumo de la pornografía y creemos que es importante acertar con las personas que nos van a ayudar.

Aparte de eso, tenemos un curso online para dejar la pornografía y diversos materiales que vamos ofreciendo para dar apoyo en distintas situaciones, porque cada persona es distinta.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos para que no caigan en esta droga?

Es uno de los grandes retos hoy en día: cómo afrontar el consumo no solo de pornografía, sino de videojuegos o el abuso del móvil, porque todo está muy unido. A mí me parece que una clave es evidentemente la confianza. Si hay confianza entre padres e hijos hay muchísimo ganado. Es decir, no se trata tanto de prevenir, que hay que prevenir, sino de qué hacer cuando nos damos cuenta de que hay un problema. Si hay mucha confianza, yo creo que todo tiene arreglo, porque habrá una solución temprana. Por eso, yo animo siempre a los padres a que trabajen la confianza con sus hijos, que no se gana en un día.

Luego otra cosa muy de perogrullo, pero que yo creo que también es importante recordar: la educación afectivo-sexual. Es fundamental que los hijos vean que los padres se quieren y que se sientan queridos. Por supuesto que hay que hablar más de estos temas, por supuesto que hay que explicar mejor las cosas, por supuesto que hay que perder la vergüenza para tratar asuntos íntimos con los hijos; pero, sobre todo, lo que funciona son las cosas de siempre y una cosa de siempre es que los hijos vean cariño, vean ternura entre sus padres, que se sientan queridos desde muy pequeños. Eso ayuda a creer en las relaciones sanas.

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