Saludo del Obispo de Málaga en la ceremonia inaugural del II Congreso «Educando en Familia»

«La obra educativa de nuestra Fundación aporta una visión trascendente e iluminadora de la realidad, desde la luz del Evangelio», dice Mons. Jesús Catalá en el Congreso de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria.

Excmas. e Ilmas. Autoridades, Hermanos en el episcopado, Miembros del Patronato (activos, eméritos y honorarios), Representantes de la Titularidad, Consejo de Directores, Profesores, padres, alumnos, personal de Administración y servicios, Señoras y señores.

Con gozo inauguramos hoy el segundo Congreso educativo de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria, con ocasión del 60 Aniversario de la misma, heredera de la centenaria obra educativa de la Diócesis de Málaga.

Bajo el lema Educando en Familia. Libertad e identidad: claves para un liderazgo educativo, deseamos reflexionar sobre nuestro quehacer en el campo de la educación, a los diez años de la celebración del primer Congreso. Queremos revisar el presente y preparar el futuro con ilusión y esperanza.

Damos gracias a Dios por el camino recorrido y pedimos la maternal intercesión de la Virgen, Santa María de la Victoria, bajo cuyo patronazgo se encuentra esta hermosa obra educativa.

Agradezco vivamente vuestra asistencia a este Acto Inaugural. Muy especialmente, la de las autoridades, que nos acompañan y que respaldan la labor de la Fundación en su servicio educativo a la sociedad malagueña, como lo prueba la reciente concesión de la «Medalla de Oro» de la Excma.Diputación Provincial de Málaga, a cuyo Presidente deseo agradecer tan destacado reconocimiento. Igualmente quiero agradecerle que haya atendido nuestra petición, para celebrar en el «Auditórium» las sesiones académicas de este Congreso.

Agradezco asimismo al señor Alcalde de Málaga su colaboración, al cedernos el incomparable marco de este Teatro malagueño, para celebrar el solemne Acto Inaugural.

Mucho es lo que en estos últimos años ha avanzado la Fundación en el cumplimiento de sus fines estatutarios de promover la enseñanza desde los principios del pensamiento cristiano y de colaborar con los padres en su tarea educacional (cf. Estatutos, art. 1).

Cabe destacar aquí algunos aspectos positivos, fruto del esfuerzo y de la ilusión en el trabajo educativo:

 En primer lugar una calidad en la enseñanza, que nos permite contar con una alta demanda de puestos escolares, un bajo índice de fracaso escolar y el ciento por ciento de aprobados en la selectividad universitaria.

 El dinamismo apostólico y evangelizador, dentro de la pastoral escolar; la luz del Evangelio ilumina el quehacer educativo y enriquece el crecimiento integral de los alumnos. Como expresiones de esta dimensión podemos citar la vitalidad del Movimiento Santa María de la Victoria y la participación de nuestros alumnos en la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Madrid, en agosto de 2011, así como en nuestra reciente peregrinación a Roma, donde fuimos recibidos por Su Santidad, el papa Benedicto XVI.

 Una apuesta decidida y firme por una cultura emprendedora, transformando cada desafío en oportunidades.

 Un Equipo de Sede y un Consejo de Directores con

capacidad de liderazgo, por su grado de conocimiento, confianza, integridad y comportamiento. Por su lealtad con el Patronato y por su capacidad de decisión y de análisis de los resultados, además de su optimismo y visión de futuro. Gracias por vuestro trabajo.

 Un Patronato comprometido, que goza de prerrogativas similares a las anteriormente enumeradas, y que es referente a la hora de tomar las grandes decisiones, que afectan a la vida diaria de la Fundación, con responsabilidad y profesionalidad. Muchas gracias, queridos Patronos.

 Unos representantes de la titularidad, a quienes nunca agradeceremos bastante sus desvelos y disponibilidad, para colaborar decididamente en los Consejos Escolares, en nombre de la Fundación.

 Unos alumnos que muestran gran interés por su formación, que son la alegría de la Fundación y el objeto de nuestros desvelos y preocupaciones, especialmente aquellos con necesidades educativas especiales.

 Unos padres ilusionados, que confían plenamente en nuestra misión docente y cuya colaboración con la Fundación es clave para el futuro de nuestros centros educativos. Queremos hoy agradeceros vuestra confianza de compartir con nosotros la hermosa tarea de educar a vuestros hijos.

 Y, junto a todos ellos, un personal de administración y servicios, monitores, logopedas,… Una pléyade de fieles colaboradores de la obra educativa de la Fundación, que gozan del prestigio y del respeto que merecen como profesionales y como personas cercanas a padres y alumnos.

Pero no pretendo que mis palabras suenen a autocomplacencia, aunque es verdad que no puedo disimular mi satisfacción por todo lo realizado y por los logros obtenidos,

gracias a la colaboración, a la ilusión y el buen hacer de todos vosotros. Para que el trabajo educativo tenga éxito, es necesario hacerlo con vocación. Deseo, pues, felicitar, de corazón, a todos los protagonistas de esta obra educativa.

Queda aún mucho por hacer. La celebración de este segundo Congreso quiere ser un estímulo para seguir trabajando con alegría e ilusión, respondiendo a los retos que nuestra sociedad tiene planteados en el campo educativo. Como habréis podido apreciar, el contenido del Congreso es suficientemente alentador, hasta el punto de haber despertado una inusitada expectación, como lo prueba el hecho de habernos visto desbordados por el elevado número de participantes.

Os invito, pues, a participar en este segundo Congreso con espíritu reflexivo, constructivo y crítico, enriqueciendo nuestro espíritu al tiempo que gozamos. Deseamos hacer de él un trabajo útil y una herramienta adecuada, para proseguir nuestra labor con el rigor que nos caracteriza, dentro de la Escuela Católica, de la que formamos parte. Para ello nos serviremos del fruto de las ponencias, testimonios, intercambio de experiencias y buenas prácticas, para llegar a unas conclusiones claras y fecundas.

Como he dicho al inicio de mi intervención, queremos que este evento sea, sobre todo, una acción de gracias a Dios, que culminará con la celebración de una Eucaristía, como acto de clausura, que celebraremos en la Catedral el próximo viernes, presidida por el Nuncio de Su Santidad y concelebrada por otros obispos y sacerdotes, con la participación de los fieles.

La Santísima Virgen, Santa María de la Victoria, ha ido acompañando, con su maternal y constante protección, a quienes durante estos largos años han ofrecido, en esta obra educativa, su vida y su trabajo. A Ella, en este mes de mayo mariano, le ofrecemos como el mejor centro de flores de esta bendita tierra, los frutos de este segundo Congreso que, como los del primero, serán eficientes y rigurosos y, al mismo tiempo, ilusionantes y esperanzadores.

La obra educativa de nuestra Fundación diocesana aporta una visión transcendente e iluminadora de la realidad, desde la luz del Evangelio; es como un poco de sal en la comida (cf. Mt 5,13), o un poco de fermento en la masa (cf. 1 Co 5,6-7), para ser transformada y hacer posible los valores del Reino de Dios (la paz, la justicia, la solidaridad y la fraternidad universal) y la salvación que Jesucristo nos ha ofrecido con su muerte y resurrección.

Con estos sinceros deseos declaro inaugurado el segundo Congreso educativo de la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria, «Educando en familia. Libertad e identidad: claves para un liderazgo educativo».

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