
Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Eucaristía con motivo del Jubileo de las Misioneras de las Doctrinas Rurales (Iglesia del Sagrado Corazón-Málaga)
JUBILEO DE LAS MISIONERAS DE LAS DOCTRINAS RURALES
(Iglesia Sagrado Corazón-Málaga, 18 enero 2026)
Lecturas: Is 49, 3.5-6; Sal 39, 2.4.7-10; 1 Co 1, 1-3; Jn 1, 29-34.
(Domingo Ordinario II – A)
1.- El pequeño “resto” de Israel
El texto del profeta Isaías, proclamado hoy, es el segundo poema o cántico del Siervo del Señor, redactado probablemente después de la primera repatriación del pueblo de Israel, tras el exilio de Babilonia.
Tal vez el profeta no estaría satisfecho con la conducta adoptada de los que volvieron a Tierra Santa; por eso dirige la mira al “resto” (cf. Is 49, 6), un grupo reducido que, a pesar del ambiente hostil, permanece fiel al Señor.
Este poema centra la atención en la misión del siervo: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré» (Is 49, 3). Su misión no se circunscribe a Israel, sino que abre un camino hacia los gentiles que culminará en el Nuevo Testamento. Tiene, por tanto, una visión profética universalista, que hallará su cumplimiento en Jesucristo y en sus enviados.
También se cumple hoy entre nosotros, enviados como pequeño “resto” en esta sociedad alejada de Dios; somos el “resto de Dios”. El beato P. Tiburcio Arnáiz, sj., de quien celebramos el centenario de su muerte en este Jubileo, supo asumir la misión de siervo del Señor, al que sirvió con fidelidad y entrega, para anunciar el evangelio a los pobres; él es un ejemplo para nosotros.
2.- Ser luz de las naciones y hacer la voluntad de Dios
El pequeño grupo o “resto de Israel” fue fiel al Señor, quien se sirvió de él para «restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes» (Is 49, 6).
Además, el Señor le confió la misión de ser luz de las naciones: «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra» (Is 49, 6). Gracias a la expansión del evangelio por el mundo, nosotros hemos conocido a Dios y su infinito amor.
La profecía de Isaías se cumple en Jesucristo, luz de las naciones, el Siervo fiel que hizo la voluntad de su Padre (cf. Jn 4, 34). Se cumplió también esto en el P. Arnáiz, que hizo la voluntad de Dios, siendo luz de las gentes y llevando la Buena Nueva de la salvación a tantos lugares alejados. Se nos invita a nosotros a cumplir también la voluntad de Dios-Padre, como dice el Salmo: Aquí estoy «para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas» (Sal 39, 8-9). Es precioso ser profetas que anuncien al Señor y hagan su voluntad.
3.- Llamados a ser apóstoles de Cristo
San Pablo se define como «llamado a ser Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios» (1 Co 1, 1); el Señor le concedió la vocación apostólica. La llamada apostólica es don de Dios anterior a todo merecimiento por parte del receptor; ésta es la señal de su autenticidad. Nadie se erige en apóstol, ni en siervo, ni en evangelizador; es Dios quien nos llama para hacer esa misión.
Dios trazó un plan sobre el profeta Isaías, la trazó sobre el apóstol Pablo, la trazó sobre el P. Arnáiz y la quiere trazar sobre nosotros, si le dejamos y no ponemos obstáculos.
En la Escritura aparece a menudo la reacción de los llamados, preocupados por las dificultades para aceptar su misión; o por no ser merecedores de tal vocación. Pablo reconoce que era un perseguidor de los cristianos y un blasfemo (cf. 1 Tim 1, 13). San Pedro también confiesa que ha renegado y traicionado a Jesús (cf. Mc 14, 72). Pero el proyecto de Dios desborda todas las limitaciones, previsiones y resistencias humanas, por muy pecadores que seamos.
En esta celebración agradecemos a Dios el gran regalo que fue el beato Arnáiz, incansable y gran apóstol del Evangelio, de manera especial en Málaga, propagando la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y prometiéndole, que, si le concedía diez años más de vida, trabajaría sin descanso por su Gloria; y así lo hizo.
También nosotros hemos traicionado a Jesús con nuestros pecados; pero él nos ha perdonado y ha confiado en nosotros para una misión; porque Dios es más fuerte que nuestras debilidades.
El P. Arnáiz nos anima a llevar adelante la evangelización de un mundo necesitado de la auténtica Verdad revelada. Esta misión, aunque parezca inalcanzable y difícil, es necesaria y urgente para todos los discípulos de Jesús, porque la palabra de Dios es Luz que ilumina y da sentido a la vida del ser humano. Pensad qué sería de nosotros, si no hubiéramos conocido el amor de Dios y a su Hijo Jesucristo.
En este domingo la Iglesia celebra dos acontecimientos. En primer lugar, la Jornada de Infancia Misionera, enfocada principalmente a los niños, con el lema: «Comparto lo que tengo». Con su generosidad, los niños pueden ayudar a los misioneros y mejorar las condiciones de vida de otros niños del mundo, gracias a sus aportaciones y oración, siendo pequeños misioneros. La Jornada anima también a los adultos a colaborar con los misioneros.
En segundo lugar, hoy comienza el Octavario por la unidad de los cristianos, que culminará el día 25. En estos ocho días, la Iglesia nos pide que recemos por la unidad de todos los cristianos. La túnica de Cristo y el vestido de la Iglesia se ha rasgado y hay que recomponerla. La división está provocada por nosotros; por eso, hemos de pedir al Espíritu Santo que recosa y remede los girones del traje que tiene la Iglesia.
4.- Jubileo con motivo del aniversario de la beatificación del P. Arnáiz.
El pasado 3 de enero, con motivo del centenario de la muerte del Beato Tiburcio Arnaiz y de la fiesta litúrgica del Santísimo Nombre de Jesús, se inició este Jubileo local, que culminará el 20 de octubre próximo, en la conmemoración de los ocho años de la beatificación del P. Arnáiz. Ya han pasado ocho años y parecía que fue ayer. Las Misioneras de las Doctrinas Rurales y la Compañía de Jesús desean aprovechar este Jubileo para dar a conocer la figura del Beato Arnáiz y profundizar en su espiritualidad.
Este Jubileo del centenario del P. Arnáiz ha estado precedido por dos jubileos: el del Año Jubilar 2025 y el Jubileo desde diciembre de 2023 a junio de 2025, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, para conmemorar el 350 aniversario de las apariciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María en Paray le Monial (Francia), con la finalidad de ahondar en la espiritualidad del Sagrado Corazón, que la encíclica “Dilexit nos” (2024) del papa Francisco ha puesto de relieve; os animo a leer este hermoso documento.
Tenemos la ocasión propicia para ahondar en la espiritualidad del Sagrado Corazón, que tan arraigada está en la Compañía de Jesús y en la Misioneras de las Doctrinas Rurales.
Aprovechemos este tiempo de gracia, queridos hermanos, para vivir el amor infinito de Dios y su misericordia, que nos limpia de nuestros pecados, como dijo Juan Bautista al ver a Jesús, según el evangelio de hoy: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29). Hemos sido perdonados; el papa Francisco solía decir que somos pecadores perdonados.
Con la intercesión del Beato Tiburcio Arnáiz, pedimos a la Virgen María que nos acompañe en nuestro caminar y nos ayude a ser testigos valientes de Jesús. Amén.

