Joseba Vega, monitor de Colichet: «La información sobre el Sida sigue siendo escasa»

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«Los gobiernos comienzan a relajarse, y la información de la enfermedad del Sida sigue siendo escasa». Así se expresa Joseba Vega (Bilbao), de 42 años, que desde hace nueve trabaja como monitor-educador en la Casa de Acogida para enfermos de Sida «Colichet», de Cáritas Diocesana de Málaga. «Colichet es mi segunda casa, vengo todos los días, pero ciertamente nuestra intención profunda es que sea un hogar. De hecho, la mayoría de las veces, la llamamos «hogar Colichet». Pretendemos que sean una familia».

Como animador y educador lleva a cabo diferentes actividades. Al encontrarse con personas con tan diversas habilidades, realiza desde manualidades, teatro, números musicales, hasta actividades domésticas como jardinería y limpieza, «aunque las que más les gustan a quienes residen aquí, son las de puertas para fuera», afirma.

La casa es un cortijo andaluz que, el 21 de abril de 1992, abrió sus puertas para acoger a enfermos de Sida. Esta iniciativa surgió a causa de la inquietud tanto de médicos como de la Iglesia, por ofrecer un lugar donde vivir y una oportunidad a estas personas. Fueron Cáritas Diocesana de Málaga y las Hijas de la Caridad los que pusieron en marcha el proyecto. Sólo pueden ingresar personas con la enfermedad avanzada y sin recursos. La casa es financiada por Cáritas, gracias a las subvenciones de la Junta de Andalucía y los donativos que se ofrecen a la Iglesia.

DIEZ TRABAJADORES REPARTIENDO CARIÑO

Son diez trabajadores, junto a Joseba, los que se esfuerzan por conseguir darles el cariño y el respeto que se merecen, además de ofrecerles la higiene y cuidados que necesitan. A estos se les suma la labor de los voluntarios que son muchos, a pesar del difícil acceso a la casa y la dura enfermedad a la que se tienen que enfrentar. Todos ellos participan con su labor humana, labor por la que se apuesta desde dentro de Colichet.

Han sido alrededor de 300 personas las que han pasado por esta casa. «Cuando llegan, afirma Joseba, están en un periodo de deterioro extremo. Intentamos cubrir las necesidades básicas y levantarlos en todos los aspectos tanto de salud, como de ánimo en general».

Tristemente, son pocos los que llegan se recuperarse, y aún así no consiguen reinsertarse en la sociedad. «Para mucha gente, estas personas no se merecen nada». Afortunadamente existen otras como Joseba que apuestan por restablecer su dignidad.

«ME HACEN VER MIS FALLOS»

Joseba asegura que es mucho lo que le ayuda este trabajo: «Me hacen ver mi fallos. Los descubro a través de ellos. Me aportan la sencillez, el respeto que se tienen y las ganas de intentar mejorar. Prefiero relacionarme con personas para ser mejor persona», señala.

«Creo en el amor y en las relaciones humanas, por eso utilizo un refrán para describir lo que siento al hacer esto por los demás: El amor es lo único que se multiplica cuando se divide». Para terminar, añade: «Los gobiernos comienzan a relajarse, y la información de la enfermedad del Sida comienza a ser escasa. Y aunque es verdad que los casos de contagio están descendiendo, no están desapareciendo. Es aquí donde tenemos que hacer hincapié y seguir este consejo: Todo tipo de vida sana, espiritual y corporal que tengamos es buena para nuestra salud. El Sida es una de las cosas que existen que nos recuerda que tenemos que cuidarnos».

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