Honrar a Ciriaco y Paula es honrar a los mártires de hoy

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Ha afirmado el papa Francisco que en nuestro tiempo hay más mártires que en las primeras persecuciones.

Hay una relación directa entre los mártires de ahora y los mártires de hace dos mil años: Jesucristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación, que es el mismo ayer, hoy y siempre, contemporáneo de los mártires de todos los tiempos, de la Iglesia de todos los tiempos.

Los mártires de hoy son tratados vergonzosamente por los medios de comunicación. El martirio cristiano se oculta, se deja en espacios informativos inferiores o directamente se condena al ostracismo. Además, muchos de nuestros mártires actuales son niños, niños cristianos que son decapitados confesando el nombre de Cristo. Ciriaco y Paula, niños también, dan testimonio de esto. A finales del siglo XIX ciertos estudiosos contaminados por la mentalidad de su época y de la nuestra, decidieron que el martirio de los santos Ciriaco y Paula o era una leyenda, o en el mejor de los casos, que de ser cierto, nunca ocurrió en Málaga. Damos así al traste con una venerable tradición escrita y oral de muchos siglos, probada documentalmente, que atestigua el martirio de Ciriaco y Paula en Málaga, y que es una sólida base sobre la que los Reyes Católicos se apoyan para restaurar en su memoria la milenaria identidad cristiana de la ciudad de Málaga. Nuestros Patronos fueron condenados al olvido en Málaga. Eso es lo moderno, lo erudito, lo progre, pero no es la verdad.

Todos los católicos malagueños y foráneos, contemporáneos de este tiempo de mártires en pleno siglo XXI, deben saber que es cierto que el 18 de junio del año 303 de nuestra era, fueron lapidados dos niños: Ciriaco y Paula. Esto ocurrió en nuestra Málaga, concretamente en el lugar que hoy se sigue llamado «Martiricos»: que se les ofreció apostatar de su fe como forma de salvar la vida, en medio de atroces torturas, pero que prefirieron morir en Cristo antes que renunciar a Cristo. Y todos debemos saber que gozamos de su intercesión poderosa. Ciriaco y Paula son los primeros mártires malagueños, primeros de una larga lista que se extiende durante veinte siglos, especialmente en los tiempos de la dominación musulmana o en la persecución durante la segunda república. Hitos históricos que regaron nuestro suelo con la sangre de cristianos derramada por Cristo. Que no seamos cómplices del silencio en torno a nuestros mártires, ni los de antes, ni los de ahora.

Federico Cortes, párroco de los Santos Mártires Ciriaco y Paula.

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