«Estamos convencidos de que los corazones anhelan a Jesucristo»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Un viaje a Medjugorje (Bosnia) cruzó los caminos del párroco de San Lázaro, Antonio Eloy Madueño, con el grupo Kerygma. Allí compartieron oración y allí surgió una gran inquietud. «Fue un milagro de la Virgen, porque yo andaba buscando, para la parroquia, algo como lo que ellos hacen, y allí los encontré. Una de las prioridades pastorales es llevar la belleza de la fe y anunciar a Jesucristo», explica Madueño. Raquel Blaya, Virginia Seoane y Carlos Cortés son tres miembros del grupo Kerygma. Cada uno tiene su vida, su trabajo… pero los une el amor a Cristo.

–¿Qué es Kerygma?

–Carlos. Somos un grupo de laicos que hemos sentido esta llamada a salir a la calle a evangelizar. Es cierto que evangelizar es un concepto muy amplio y se puede evangelizar de mil formas: desde Cáritas, desde la catequesis… pero a nosotros el Señor nos ha pedido salir a la calle a llevar el amor de Dios.

–¿Cómo lo hacéis?

–Raquel. Siempre salimos desde la parroquia que nos llama e invitamos a la gente que nos encontramos a ir a la iglesia. Se empieza con una oración previa con exposición del Santísimo, nos encomendamos a la Virgen y al Espíritu Santo para que nos lleven y nos conduzcan. Recibimos la bendición del sacerdote y salimos de dos en dos, parando a la gente por la calle anunciándoles el amor de Dios e invitándoles a pasar a la iglesia a poner una vela delante del Señor, que escriban sus peticiones en un papel y les preguntamos si quieren, y nos acercamos a orar con ellos.

–¿Cómo surgió el nombre del grupo?

–Virginia. Kerygma es el anuncio de la Salvación y eso no es una idea ni una filosofía, es una persona: es Jesucristo. Es un acontecimiento. Él te ama, ha muerto por ti y desea que todos los hombres se llenen de Él y vayan a buscar a otros hombres que mueren sin saber de Dios.

–¿Cómo reacciona la gente cuando en mitad de la noche lo paras por la calle para ir a rezar?

–Carlos. Hay todo tipo de reacciones. Desde muy negativas, muy en contra, pero es parte de la misión. Y hay que acostumbrarse a eso. La misión va acompañada de la tribulación y el rechazo, no pasa nada, pero también encontramos muchas personas que, ante la invitación que le hacemos, acogen receptivamente, muy receptivamente. Y luego nos encontramos gente con la que hay un diálogo, al principio es rechazo, pero al rato de dialogar con el misionero, muchas veces vemos realmente milagros de personas que se echan a llorar, de personas que nos piden que recemos por ellos. Tenemos la convicción de que todos los corazones anhelan a Jesucristo.

–¿Cómo se conocieron hasta llegar a ser «Kerygma»?

–Carlos. Hace 5 años en un sábado Santo, un grupo de jóvenes con ganas de salir a evangelizar, estuvimos rezando y discerniendo. Conocimos grupos como la comunidad Emmanuele en Francia, que se dedican a esto, evangelización callejera, en playas y con ellos empezamos y ya nos lanzamos a nuestra Diócesis de Alcalá de Henares.

–El Papa decía hace unos días que Europa está cansada, vemos como la fe se convierte en alegría en otros lugares ¿qué diferencia vemos entre ellos y nosotros?

–Virginia. Si a España le falta Dios, está muerta.

Raquel. No se puede generalizar, pero a lo mejor la religión se toma como una costumbre y lo de haber tenido un encuentro con Cristo no se vive.

Carlos. La Iglesia necesita una profunda renovación, pero como cada uno de nosotros, como mi vida. En medio de esa necesidad también hay muchos signos de esperanza, y es ahí donde se ve que el Señor está renovando a su Iglesia.

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