Enrique Viguera: «En nuestra sociedad hay mucha ignorancia científica y religiosa»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Enrique Viguera (Málaga, 1968), doctor en Biología y profesor titular del área de Genética de la UMA es uno de los científicos participantes en la iniciativa organizada por Pastoral Universitaria para la semana del 10 al 14 de marzo con el título «¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?». Una nueva iniciativa de «Atrio de los gentiles» con la que la Diócesis de Málaga, a través de Pastoral Universitaria, trata de tender puentes entre la Iglesia y el mundo no creyente. La formación se convierte, por tanto, en una importante vía de evangelización de la sociedad actual y de fortalecimiento de la fe puesto que, como señala el profesor Viguera, «hay mucha ignorancia científica y religiosa».

–»La evolución de la vida» es el título de su conferencia. ¿Nos ofrece un aperitivo?

–Pretendo hacer un recorrido por los grandes hitos de la evolución. Los seres vivos somos lo que somos gracias a la información genética que poseemos almacenada en nuestras células y esta información es susceptible de cambios que dan lugar a individuos con diferentes características que a su vez serán seleccionados o eliminados por la selección natural. Pondré ejemplos evidentes a modo de pruebas de la evolución y veremos cómo podemos hacer evolucionar en el tubo de ensayo a organismos sencillos como virus y bacterias. Intentaré ser muy práctico y resolver las dudas al respecto de la evolución que se observan en ocasiones en la sociedad.

–El Génesis es un relato simbólico-catequético, ¿tiene también algo de científico?

–Se trata de áreas diferentes que no tienen porqué ser incompatibles: la religión trata de la finalidad de la vida y de los valores morales; la ciencia intenta explicar el origen y evolución de la vida. La Biblia presenta un relato sobre la creación basada en la sabiduría religiosa, en buscar certezas sobre un mundo que no se sostiene a sí mismo porque no conocemos su origen. Insisto en que interpretar la Biblia como si fuera un libro de biología implica un cristianismo ingenuo y denota ignorancia religiosa e ignorancia científica.

–¿Dios puede actuar, hoy, con un mecanismo puesto en marcha por la naturaleza hace millones de años?

–En la naturaleza descubrimos que en realidad la evolución es bastante chapucera: órganos residuales y alas atrofiadas, los brazos ridículos del tiranosaurio, el quinto dedo convertido en un espolón en los cánidos, la retina de los vertebrados colocada al revés… Inferir la existencia de Dios a partir del diseño perfecto de las criaturas estuvo de moda en el siglo XVIII y más recientemente por corrientes fundamentalistas, que no comparte el catolicismo. La selección natural no actúa sobre todos los diseños posibles, sino sobre estructuras ya presentes en los organismos, no actúa planificando el futuro a largo plazo y sólo puede optimizar sus diseños por el método de ensayo y error. Al final surge algo que funciona, pero no es lo óptimo desde el punto de vista de la ingeniería.

–Para justificar el aborto hay quienes dicen que un embrión es sólo un conjunto de células… ¿Qué dice usted?

–Desde el punto de vista biológico, un organismo empieza a desarrollarse desde el momento en que se produce la fecundación, en el que dos gametos (masculino y femenino) se fusionan para crear un nuevo individuo con un genoma derivado de ambos progenitores. Cualquiera de las etapas del desarrollo del individuo es fundamental, ya sea las tempranas o tardías.

–Como científico ¿cree en los milagros?

–Creo que lo milagroso es que sigamos manteniéndonos a flote con la pérdida de valores morales que observamos a todos los niveles.

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