«En Cuba, si hablas de Jesucristo lo dices todo»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El viaje apostólico de Benedicto XVI a Latinoamérica ha vivido su primera etapa en México, del 23 al 25. El acto principal ha sido la misa celebrada en el Parque Bicentenario de la localidad de Silao en la que han participado más de 500 mil personas. La segunda etapa comienza mañana, es la visita a Cuba, del 26 al 28.

El Papa ha querido visitar esta isla caribeña para acompañar y celebrar el IV centenario del hallazgo de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Benedicto XVI se presenta como Peregrino de la Caridad. La hermana Josefina (nombre ficticio facilitado para la entrevista) ha estado más de 10 años como misionera en Cuba y regresó a España en 2007.

Su rostro se trasforma cuando recuerda a las personas con las que compartió la fe «en medio de la represión, la vigilancia y el control por parte del Estado». Cuenta con serenidad que los cristianos sufren un miedo constante a quedarse totalmente desamparados, sin nada, «si dicen que pertenecen a la Iglesia». Ha compartido la misma suerte del pueblo sencillo y pobre. Relata cómo se enfrentó cara a cara con los informadores del régimen, con esa tranquilidad de una mujer de fe. «No te puedes dejar avasallar. Si notan que tienes miedo van a por ti. Si hablas con firmeza y convicción, te respetan. No nos pueden hacer nada, nuestra vida pobre y sencilla lo dice todo. Nuestro testimonio habla». Señala que el camino de la evangelización no es tarea fácil. «El pueblo cubano es religioso, pero no es practicante. Contamos con la Virgen de la Caridad, llegó antes que nosotros. María es la primera evangelizadora y va por delante».

– ¿Cómo se desarrolla la evangelización en las parroquias del interior?

– Vamos casa por casa y desarrollamos nuestra actividad de forma personal. Un acompañamiento para que los cristianos y las familias se sientan fuertes y puedan dar un testimonio sincero. Una vez, me preguntó un comunista que pertenecía al partido. «Tú, ¿qué haces aquí, si no eres cubana?’ Porque quiero a los cubanos, comparto su suerte y los acompaño’. Desde ese momento, nunca más me dijo nada. Nuestra casa es pequeñita y estamos rodeados de informadores por todos lados. Pero, eso nunca fue motivo de preocupación. A nuestra casa se acercaban todo tipo de gente, incluso los uniformados, porque si tienes una mamá enferma o una hija, rompes con todo. Las religiosas trabajamos unidas a la parroquia. Pateamos todos los pueblos a pie, nos movemos con los carros o camiones de la gente que nos llevan de un sitio a otro.

Por otro lado, la parroquia tiene una base sólida, una estructura organizativa a través de los consejos en los que participamos las religiosas, los sacerdotes y los agentes de pastoral. La comunidad se siente y trabaja unida al obispo de la diócesis. Cada año se programa un plan de trabajo de formación de los agentes de pastoral en cuatro áreas: Cáritas, jóvenes, familias y catequesis. Se reúnen una vez al mes en la parroquia y en otros lugares de la diócesis. Para ello se busca la fórmula, con la ayuda exterior, de que el transporte sea gratis. Un ejemplo es Cáritas, no sólo se dedica a las primeras necesidades. Intentan la creación de un espacio de trasformación de la realidad para que las personas se sientan cercanas unas a otras. Una tarea de sensibilización, para recorrer juntos un camino, desde la solidaridad. Los años que viví fueron una experiencia muy rica con las pequeñas comunidades.

– ¿Cómo ves a la Iglesia cubana?

– Es una iglesia viva que tiene como objetivo la evangelización. La Iglesia comparte y acompaña al pueblo cubano. Con mucho esfuerzo y trabajo ha creado un espacio de libertad para que los cubanos puedan hablar sin miedo a las represalias.

– ¿Cuál es la tarea primordial de la Iglesia?

– La Iglesia de Cuba tiene como meta la evangelización a través de la formación de agentes de pastoral, la catequesis a los niños, jóvenes y adultos, el acompañamiento de las familias y la organización de Cáritas.

– ¿Cuál es la realidad del pueblo cubano?

– Poco a poco van perdiendo el miedo, sobretodo, a raíz de la visita del Papa. Muchos dicen, «si Fidel fue a misa, porque no puedo ir yo». Sin embargo el trueque es el pan de cada día en Cuba. Al pueblo le va a costar mucho trabajo levantarse. Hay mucho odio. Muchos se callan, no porque perdonan o asumen la situación, sino porque tienen la bota en el cuello. ¿Qué pasará cuando puedan hablar libremente?

– ¿Cómo es la represión del Estado cubano?

– El Estado controla todos los movimientos de las personas, lo que dicen, donde van, con quien se reúnen. Lo que provoca el miedo, nunca sabes quién te puede denunciar, nadie sabe quién puede ser un informador. Tu vecino, tu hermano, hasta tu mujer o marido. Incluso, los matrimonio se rompen y se crea un estado tristeza. Una total sumisión. Nosotras solos podemos acompañar a estas personas a que no se dejen vencer. Un ejemplo, si un niño participa en la catequesis, su futuro como estudiante de una carrera determinada puede verse afectado. Recuerdo a un joven de la parroquia que tenía miedo, no sabía qué hacer, le pregunté. ‘¿Tú crees en Dios?’. Eso lo puedo decir yo, pero, ese joven tiene que enfrentarse a lo que digan sus padres, a lo que piensan sus amigos y, en definitiva, su futuro.

– ¿Cómo se vivió la visita pastoral de Juan Pablo II?

– Fue un respiro de libertad durante cinco días. Desde los pueblos del interior nos desplazamos a La Habana en autobús en los que nos acompañaban dos miembros de la seguridad. Pero, a nosotros no nos importaba. El gobierno decidió no retrasmitir los actos por la televisión. Sin embargo, las continuas llamadas anónimas les obligaron a darlo en directo. Todos iban a escuchar al Papa incluidos los comunistas. Cuando estábamos en la plaza, todo estaba controlado, si alguien gritaba, ‘Viva, Cuba libre’, era inmediatamente detenido.

– ¿Cuáles fueron las consecuencias de la visita para la Iglesia?

– Tras la visita pastoral de Juan Pablo II hubo una campaña terrible contra la Iglesia. Había que tratar de ‘despapaizar’. Pero, nos mantuvimos constantes.

– ¿Cuál es la misión de la visita de Benedicto XVI?

– Es viaje pastoral, sólo quiere visitar, escuchar y alentar a la Iglesia en su labor de evangelización. El Papa va a estar y a acompañar al pueblo. Recuerdo las palabras de Juan Pablo II en su visita. Nos animó a recuperar la educación desde la evangelización, a recuperar los servicios sociales desde la evangelización. Esta es la verdadera revolución.

El nombre de Josefina es ficticio, la hermana no puede decir ni su nombre ni la congregación a la que pertenece por las represalias que el gobierno pueda realizar.

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