«En Andalucía, cada tres días muere un trabajador en el tajo»

Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Francisco Guzmán es el presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Católica en Málaga, una de las entidades insertas en Iglesia por el Trabajo Decente que convoca a los malagueños para denunciar la precariedad laboral el 7 de octubre, Jornada por el Trabajo Decente.

¿Cómo ha afectado la pandemia al objetivo del trabajo decente? ¿De qué datos dispone la HOAC?
La crisis de la pandemia ha puesto de relieve las debilidades estructurales del Estado de bienestar, y hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual, las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar, un desempleo juvenil superior al 40% de la población y una alta temporalidad de sus contratos (en torno al 95%). La precariedad laboral (en Andalucía) provoca que cada 3 días muere un trabajador «en el tajo» o dirigiéndose a él, o las más de ciento ochenta mil personas que se encuentran en paro en la provincia de Málaga.

Francisco insiste en la necesidad de que la Iglesia ponga en el centro de su acción evangelizadora a los pobres, y esta crisis puede ser una oportunidad para construir una nueva realidad que dignifique a las personas desde sus trabajos.

¿En qué consistirá el acto público del día 7 en Málaga?
La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD)  —que en España impulsan Cáritas, Conferencia Española de Religiosos CONFER, Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica JEC y Juventud Obrera Cristiana JOC)— celebra por séptimo año consecutivo la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se conmemora el 7 de octubre, promovida por la CSI (Confederación Sindical Internacional) y apoyada por la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

En Málaga tenemos organizado para el jueves 7 de octubre un gesto público a las 19.00 h. en la Alameda Principal y junto a la parroquia de Stella Maris, donde recordaremos la situación de precariedad en la se encuentran los trabajadores y trabajadoras del hogar, del mundo rural y los jóvenes extutelados. A continuación, a las 19.30 h., celebraremos la Eucaristía en la parroquia citada.

Aparte de la sensibilización, ¿cómo se está trabajando desde la Iglesia por un trabajo decente?
Los diferentes colectivos quienes formamos la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente, estamos comprometidos desde nuestras propias organizaciones en cambiar la realidad de precariedad que se dan en nuestros ambientes. Desde nuestros compromisos en los sindicatos, en el trabajo, en las asociaciones, promovemos y acompañamos a personas en lograr el reconocimiento social y laboral de los empleos esenciales de la vida, y con unas condiciones dignas que permitan a las personas salir de la pobreza.

El trabajo compartido de todas las realidades eclesiales que formamos ITD, colaborando también con otras organizaciones sociales, en la defensa del trabajo decente y la dignidad del trabajo, es una tarea apasionante que nos humaniza y nos sitúa “en salida”. Necesitamos tener en el horizonte la utopía para acompañar a los empobrecidos del mundo obrero y del trabajo, en la denuncia de esa realidad sufriente y en el anuncio de la buena noticia de Jesucristo y su proyecto de humanización.

¿Qué retos os planteáis y cuáles son los objetivos a conseguir en un plazo más cercano?
Entender en estos momentos que la nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. Que el trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad. Para ello realizamos los distintos encuentros, gestos públicos, celebraciones de la Eucaristía, en una mayor implicación de toda la Iglesia.

¿Qué condiciones son necesarias para que un trabajo sea considerado «decente»?
Entre otras, se deben garantizar la libertad de asociación sindical, el respeto de la negociación colectiva, el respeto de los convenios, la igualdad de trato entre las personas, la salud y seguridad en el trabajo, la protección social de quienes trabajan y de las personas a su cargo, la protección contra el despido, el acceso a la formación y el aprendizaje permanente, el equilibrio entre la vida privada y la vida laboral, un salario mínimo vital que garantice el acceso a los recursos más vitales, etc.

¿De quién es la responsabilidad de esa precarización en el trabajo?
La economía convencional suele entender el trabajo como un mero factor de producción, provocando un reduccionismo que dificulta una visión amplia de la realidad social de los trabajadores y las trabajadoras.

Es importante el compromiso de todos los poderes públicos en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro. Es necesario un cambio de sistema productivo, basado en trabajos que aporten valor, sujetos de unas condiciones laborales dignas y subrayar, en ese sentido, la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de sus familias, al tiempo que participamos en el cuidado del conjunto de la sociedad y del planeta.

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