«El Señor te llevará donde quiera»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Este fin de semana se ha celebrado la primera convivencia del curso del Seminario Menor. Con este motivo, Antonio Eloy Madueño, rector de dicha experiencia vocacional, nos explica cómo responde la Iglesia a los jóvenes que se plantean su vocación.

Además, varios jóvenes malagueños nos cuentan hoy cómo fue su llamada vocacional al sacerdocio, a la vida religiosa o al matrimonio.

«La primera convivencia del Seminario Menor –señala Madueño– se realiza para presentar el tema que se irá tratando durante el año en las convivencias mensuales, tema del que ya se habló en la convivencia de verano que da inicio al curso. A lo largo de este año, iremos tratando diversos temas que ayuden a los chavales a que se planteen esa gran pregunta que es el objetivo principal del Menor: ¿Señor, qué quieres de mí?». La pastoral vocacional es más amplia, «pero nosotros nos centramos en los jóvenes a los que el Señor llama a identificarse con él como pastor, a dar la vida como él» afirma Antonio Eloy.

«Las posibilidades de colaborar son grandes: el Seminario Menor, para la vida sacerdotal; la experiencia SICAR, para la vida religiosa femenina; cursos de discernimiento vocacional, para jóvenes que en la vida laboral o universitaria han descubierto ese encuentro con Cristo y han descubierto que el encuentro los lleva a más, etc.».

Antonio Eloy explica que «el Espíritu llama y nos llama a responder. Bien sea a vivir la vida religiosa y comunitaria, como sacerdote, o amando en Cristo. Cuando los novios vienen a la pastoral familiar les digo que nos casamos en el Señor, es decir, amo en Cristo a esta mujer y amo en Cristo a este hombre. No amo yo solo. Y eso da una cualidad nueva al amor. Por ello, lo primero es el amor a Cristo y, después, dejar que él te guie».

Irene y Lucas, matrimonio

Irene Melgarejo y Lucas González pertenecen al Camino Neocatecumenal y llevan casados desde agosto. Ella explica que, cuando conoció a Lucas, «acababa de romper con una relación anterior de cinco años en la que incluso tenía fecha de boda. Lo pasé muy mal. Me han operado dos veces de cáncer y pensaba: «¿Quién puede quererme a mí?» Volver a sentir que alguien me quería fue un milagro». «Yo venía de una historia difícil –señala Lucas– en la que intentaba llenar el vacío que sentía en el mundo de la noche, el alcohol y el sexo.Cuando se lo conté a Irene, su respuesta fue un amor y un perdón increíbles». Irene recuerda que «durante el viaje de novios fuimos a ver al Papa y, cuando se acercó a nosotros, Lucas le pidió que me bendijera, porque como he tenido cáncer, no sabemos si podremos tener hijos. El Papa me cogió la mano, cerró los ojos y estuvo rezando, como se ve en la foto. Mi marido emocionado le dio un abrazo y un beso. Yo sólo decía entre lágrimas: «Gracias por bendecirme». Y el Papa me decía: «¡ánimo! ¡ánimo!»».

Verónica, Instituto del Verbo Encarnado

Verónica Villalobos, con 21 años, es la pequeña de ocho hermanos y natural de Málaga. Estudiaba enfermería en la Universidad de Navarra cuando decidió dejar la carrera para ingresar en el Convento del Instituto del Verbo. «A menudo me preguntaba si mi vida valía la pena, me sentía vacía y no sabía dónde acudir. Nunca me había planteado esto, pero sentí que Dios me decía que fuese pobre y que todo mi tiempo fuese para él. No creo que mi entrega sea más heroica que otras, pienso que mis padres se santifican de otra manera, en un matrimonio. Ver a través de tu marido a Dios y tener hijos para Dios me parece igual de heroico. Hacen falta muchas familias cristianas que den testimonio».

Juan Manuel, Seminario Diocesano de Málaga

Juan Manuel Caracuel (Marbella, 1994) cursa segundo curso del Seminario. Explica que «nunca había estado en grupos de catequesis ni parroquiales. Mi vocación nace de las hermandades y cofradías. Yo soy de Marbella y toda mi vida de fe se ha desarrollado fundamentalmente en la hermandad del Rocío. Cuando vas creciendo en la fe, te acercas más a la parroquia, a la figura de tu párroco, a los sacramentos y a la liturgia». Su parroquia es la de la Encarnación, cuyo párroco es José López Solorzano. «Para mí, Pepe López, como le llamamos familiarmente, fue la figura en la que me fijé y pensaba: «yo quiero ser como él». Le comenté mis dudas y recuerdo que me trajo a una convivencia en el Seminario y que me ayudó mucho».

Mercedes, Instituto Id

Mercedes Laure, malagueña de 26 años, hace tres que conoció a las misioneras identes del Instituto Id de Cristo Redentor. Desde hace cinco meses comparte su vida en común. «Conocí a las misioneras identes en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde yo iba a rezar al padre Arnaiz para que me ayudara a encontrar empleo. Mi vocación surgió poco a poco. Sentía que tenía que dar un paso más. Ahora me siento realizada y contenta donde estoy. Nuestro carisma es la juventud y los niños, sobre todo la juventud alejada de la fe».

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