El Seminario celebra la fiesta de la Inmaculada

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El Seminario ha vivido este domingo uno de los días más emotivos y especiales del año. La celebración de la fiesta de la Inmaculada ha transcurrido en un día de fe y oración, de familia y de encuentros. Ha sido en una jornada que ha comenzado con los albores del día y que ha reunido al obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, al obispo emérito D. Antonio Dorado Soto y a D. Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela.

La celebración de la solemnidad de la Inmaculada se inició al amanecer, con los cantos y el rezo de las Laudes solemnes en la capilla. Tras el desayuno, los seminaristas acudieron a la Santa Iglesia Catedral para participar junto a sus padres y familiares en la Eucaristía presidida por el obispo, D. Jesús Catalá. Después, como cada año y siguiendo la tradición, una vez de vuelta en el Seminario, se procedió a bendecir el belén que han creado los nuevos seminaristas. A esto siguió la reunión de acogida a los padres por parte del obispo de Málaga y los formadores.

Todos han participado con ilusión en el almuerzo al que siguió un concierto de la Orquesta de Cámara ‘Ensemble Elegance’. Después, se presentó un vídeo sobre el presente curso en el Seminario, con recuerdos y fotos entrañables de los seminaristas. Por último, se han celebrado las vísperas cantadas presididas por D. Jesús Catalá en la capilla del Buen Pastor. Allí también ha tenido lugar la acogida oficial de los nuevos seminaristas que se han incorporado este curso, a los que se ha entregado la Cruz del Seminario. También ha quedado inaugurado el Curso de Discernimiento Vocacional.

Francisco González, el rector del Seminario, ha mostrado su satisfacción al término de la jornada: «La celebración en la Catedral ha sido una experiencia muy buena, así como la comida con los profesores, con los familiares y con personas muy entrañables. Después, el concierto de la orquesta de cámara ha sido precioso…Ha sido emocionante. Todo el trabajo, todo el esfuerzo tiene su pequeña recompensa y compensaciones en días como el de hoy. A la Virgen le hemos pedido que esa fe y ese amor a Jesucristo que llena el corazón esté tanto en los seminaristas como en las familias, porque eso es de verdad lo que hace a las familias felices y pueblos felices».

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