La parroquia de San Sebastián, en Cañete la Real, celebró, en la fiesta de su patrón, la Misa del V Centenario, presidida por el obispo Mons. Satué. «Un día de acción de la gracias el que vivimos el pasado 20 de enero», explica el párroco Rafael López, «día en que se cumplían los 500 años de la consagración del templo y en el que tuvimos el privilegio de poder compartirlo con D. José Antonio quien también ese día el sacramento de la confirmación a un grupo de 15 adultos de la parroquia que se habían preparado para completar la iniciación cristiana. Fue todo un regalo. El obispo se mostró muy cercano al pueblo, uno de esos días que quedarán marcados en la historia del pueblo».
En su homilía, D. José Antonio «nos recordó la figura del patrón, san Sebastián, quien se mantuvo firme en sus convicciones y nos puso ejemplos de hoy día, incluida la cantante Rosalía, calando así hasta en los más jóvenes a quienes invitó a ser valientes y decir sí al Señor».

Con motivo de este 500 aniversario, el Papa concedió a la parroquia de Cañete la Real un tiempo jubilar que inauguraron el primer domingo de Adviento (30 de noviembre) y concluirán en Pascua (4 de abril). En todo este tiempo, «se podrá ganar la indulgencia plenaria y acercarnos más al Señor, que es de lo que se trata», explica el párroco. La Eucaristía de apertura del tiempo jubilar estuvo presidida por el obispo emérito Mons. Catalá y la del día del V Centenario por el obispo Mons. Satué porque «es un tiempo jubilar concedido por dos papas y otorgado a dos obispos. Fue concedido por el papa Francisco al entonces obispo de Málaga D. Jesús Catalá, y firmado por el papa León siendo obispo de Málaga D. José Antonio Satué», explica Rafael López.
También de forma extraordinaria en este tiempo jubilar, el domingo 25 de enero tuvo lugar la procesión del patrón san Sebastián por las calles del pueblo, «otro momento entrañable que no olvidaremos», añade el párroco, y es que «este tiempo jubilar lo estamos viviendo como un tiempo de acción de gracias, un regalo de Dios. Son numerosas las personas que se acercan a preguntar cómo ganar el jubileo, que celebran la Eucaristía y que piden recibir el sacramento de la confesión, y esto es motivo para dar gracias a Dios».


