La comunidad parroquial de Cuevas de San Marcos celebró el sábado 10 de enero, víspera de la fiesta del Bautismo del Señor, la bendición del altar de la parroquia tras las obras de restauración llevadas a cabo en el último año. Los tradicionales “Auroros” recibieron en la puerta del templo al obispo D. José Antonio Satué, quien presidió la celebración en la que también participó el Coro de la Catedral de Málaga.

El viernes 31 de octubre se llevó a cabo la reapertura de la iglesia de San Marcos, con una Eucaristía presidida por Marcos Antonio Blanco Moyano, sacerdote de la localidad, y concelebrada por el párroco, Aaron Benzaquen; el arcipreste, Francisco Sánchez; y varios párrocos anteriores y sacerdotes del arciprestazgo.
Tras la reapertura, quedaba pendiente la visita del Obispo para bendecir el altar y descubrir la placa conmemorativa de final de obras. El sábado 10 de enero fue la fecha elegida. El arcipreste y el párroco concelebraron la Eucaristía presidida por Mons. Satué, a quien obsequió la comunidad parroquial con una casulla, una estola y dos purificadores con su logo y lema episcopal bordados (“Como Tú y contigo”). El Coro de la Catedral de Málaga se trasladó en bus desde la ciudad para acompañar con los cantos en esta celebración tan especial para la parroquia.
En su homilía, el obispo malacitano daba gracias a Dios «por todas las personas y por las instituciones que han trabajado para realizar este proyecto (la restauración); y también damos gracias a Dios por la riqueza que supone para un pueblo, disponer de una iglesia remozada que recibimos de nuestros antepasados como un tesoro y que queremos transmitir a las jóvenes generaciones como un lugar de oración, un lugar de encuentro y un lugar donde nace la solidaridad de los cristianos. Damos gracias a Dios y, además, acogemos la llamada que nos hace a restaurar no solamente los templos de piedra, sino también el templo vivo que somos cada uno de nosotros. Un nuevo comienzo para nuestra vida, para nuestra comunidad».
También invitaba a toda la comunidad a ser conscientes de que «Dios sueña con algo más grande, con una comunidad renovada por el Espíritu, una comunidad unida en el amor y comprometida en la misión. Una misión dirigida a todos, especialmente a las personas que más sufren».
Aquí pueden escuchar la homilía completa:

Tras la homilía, Mons. Satué bendijo el altar y colocó en él el relicario que portaba reliquias de san Manuel González (obispo de Málaga y fundador de las Nazarenas), santa Soledad Torres Acosta (fundadora de las Siervas de María), la beata Madre Carmen (fundadora de las Franciscanas de los Sagrados Corazones en Antequera), y el beato Juan Duarte (seminarista de Yunquera). Tras ello, varias religiosas Nazarenas, Siervas de María y Franciscanas de los Sagrados Corazones se unieron para vestir el altar y poder continuar la celebración eucarística.
En un día tan especial para toda la comunidad por la reapertura del templo y por recibir por primera vez a Mons. Satué, también quisieron dar gracias por la vida y ejemplo de una de sus feligresas: Consuelo Moscoso, quien recibió emocionada la Medalla Pro Ecclesia Malacitana, de manos del Obispo y a petición del Consejo Parroquial.
Medalla Pro Ecclesia Malacitana
«Hablar de Consuelo es, para esta comunidad, hablar de Iglesia y de la fe», afirmaba el párroco. «Cuando hace tiempo se planteó esta visita, todos acordamos por unanimidad el conceder esta distinción a nuestra hermana Consuelo. Todo el Consejo de la Parroquia avaló esta decisión».

Consuelo recibió el bautismo en esta parroquia de San Marcos Evangelista, «en la que ha permanecido fiel toda su vida, siendo ejemplo de amor, entrega y servicio a la Iglesia. Desde muy joven participó activamente en los grupos de Acción Católica, en los que dio sus primeros pasos en el apostolado seglar, aprendiendo a vivir la fe con compromiso, oración y servicio. Aquella formación marcó profundamente su vida cristiana, que desde entonces ha estado consagrada al bien de su comunidad parroquial», añade Aaron Benzaquen.
A lo largo de los años, Consuelo ha sido uno de los pilares fundamentales en la vida de la parroquia: «fue una de las grandes impulsoras y defensoras de las cofradías locales, especialmente en los momentos más difíciles, cuando éstas estuvieron al borde de desaparecer. Junto a su esposo —ya fallecido—, luchó con constancia y fe por mantener vivas las tradiciones religiosas del pueblo, colaborando activamente en la organización de los tronos y procesiones. Ambos compartieron una vida matrimonial centrada en la fe, el servicio y el amor a la Iglesia».
También fue “María de los Sagrarios” (siguiendo el carisma adorador de san Manuel González) «y ha sido miembro de la Adoración Nocturna Española, mostrando una profunda devoción eucarística y dedicando muchas horas a la oración y adoración del Santísimo Sacramento. Su vida de fe ha estado siempre unida al altar, en silencio y entrega constante. Durante toda su vida, Consuelo ha servido a su parroquia con humildad y alegría. Además, con cariño y dedicación, cocinó y atendió diariamente a los sacerdotes que pasaron por la parroquia, haciéndoles sentir acogidos y queridos. Su vida ha sido una ofrenda constante al Señor, marcada por la oración, el trabajo y la fidelidad inquebrantable. Por todo ello, y en reconocimiento a una vida entregada al servicio de Dios y de su Iglesia, propusimos que fuese distinguida con la Cruz “Pro Ecclesia Malacitana”, distinción que concede la Diócesis de Málaga a aquellos fieles que, con su testimonio y entrega generosa, han contribuido de manera ejemplar a la vida y edificación de la Iglesia», concluía el párroco ante la atenta mirada cariñosa de todos los vecinos y el sentido aplauso ofrecido.
Tras la celebración litúrgica, los feligreses agasajaron a todos los presentes, entre los que también se encontraba el alcalde del pueblo José María Molina, un ágape fraterno con productos de la tierra.

Las obras
El proyecto de obra, dirigido por el arquitecto técnico del Obispado de Málaga, Pablo Pastor, ha consistido en la eliminación de humedades, mediante renovación de los revestimientos de cementos por morteros de cal, reparación de fisuras en las bóvedas, así como la colocación de un zócalo de mármol ventilado. Asimismo, el presbiterio ha sido restituido a su altura original y se ha terminado con solería de mármol blanco y peldaños de mármol rojo. Como actuación final se ha realizado la pintura del templo devolviéndole los colores originales. El presupuesto total de la obra asciendió a unos 146.751,69 euros, sufragados por fondos de la parroquia y el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos y han sido ejecutadas por la empresa Hermanos Campano, SL.


