
Este domingo, 25 de enero, se celebra el VII Domingo de la Palabra de Dios bajo el lema “La Palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3, 16). Hoy día tenemos muchos medios a nuestros alcance para ayudarnos a profundizar en la Palabra de Dios, «podríamos decir que estamos viviendo una primavera bíblica desde 1965, cuando se firmó la constitución “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II. Fue un impulso muy grande en toda la Iglesia porque en este documento se afirma que, en los libros sagrados, el Padre Dios sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Ese es el gran poder y la fuerza de la Palabra de Dios», explica el sacerdote y profesor de Sagrada Escritura Antonio Aguilera.
En el móvil, en el trabajo o en casa, es fácil tener una Biblia o un librito con el evangelio del día, pero «lo interesante es que esa Palabra cale en el corazón», afirma el biblista Antonio Aguilera.
Muchas aplicaciones nos facilitan en acceso a la Palabra de Dios. ¿Cómo ayudar a que ese acceso llegue hasta el corazón?
Leer la Biblia no es como leer una novela, pero es interesantísimo leerla. Tomar un texto del Evangelio y leerlo tranquilamente, despacio, nos viene muy bien personalmente y en grupo; también acercarnos al libro de los Hechos de los Apóstoles, en el que vas conociendo los primeros pasos de la Iglesia y las peripecias que tienen que vivir Pedro y Pablo en el anuncio de Jesucristo. Y no nos olvidamos de los libros del Antiguo Testamento, como el Eclesiástico, en el que se habla de la amistad, la educación de los hijos, la diferencia entre amarlos y mimarlos; los Salmos, que nos acompañan en nuestro caminar…
La lectio divina sigue siendo una gran ayuda para profundizar en la Palabra de Dios.
Es un método sencillo que hunde sus raíces en los primeros siglos de la Iglesia, probablemente en tiempos de Orígenes (siglo III) y que consta de unos sencillos pasos: “Statio”, prepararnos a la Palabra haciendo silencio; “Lectio”, leer la Palabra y ver qué dice el texto; “Meditatio”, meditar la Palabra y ver qué me dice a mí, qué me sugiere; “Oratio”, orar con la Palabra y ver qué le digo yo al Señor, desde la Palabra; “Contemplatio”, contemplar la Palabra e identificarme con ella; y “Actio”, vivir la Palabra, qué debo hacer yo, qué quieres, Señor de mí.
¿Cómo nos recomienda vivir este Domingo de la Palabra?
En primer lugar, prepararnos este domingo, de forma especial, las lecturas y, en segundo lugar, hacer un compromiso de llevar la Palabra de Dios a nuestro día a día: un ratito por la mañana con alguno de los muchos comentarios que existen, una revisión al final del día a la luz de esa Palabra, dándole gracias a Dios por lo que ha habido de acierto y pidiendo perdón por los desaciertos o errores… se trata de insertarla en nuestra vida, con sencillez.

