En su deseo de ir conociendo los pueblos, parroquias y comunidades de toda la diócesis, Mons. Satué visitó la parroquia de San Juan Bautista de Cuevas Bajas que lo invitó para que celebrara con ellos la Eucaristía del domingo y compartiera un almuerzo con los productos típicos del pueblo, entre ellos la zanahoria morada.
El domingo 18 de enero, a mediodía, llegaba el Obispo de Málaga a la parroquia que lo recibía con ilusión en la puerta. Tras besar la cruz parroquial y bendecirlos con agua, entró con ellos al templo mientras charlaba con ellos. El coro de la parroquia preparó con esmero los cantos de la Eucaristía en la que participaron todos los grupos de la parroquia: catequistas, niños, mayores… y las Misioneras del P. Soto que trabajan pastoralmente en el pueblo.

En su homilía, D. José Antonio destacó la acogida de «una comunidad viva y con empuje, a pesar de ser pequeña, en la que todo el mundo tiene cabida», explica el párroco Aaron Benzaquen.
Tras la celebración litúrgica, Mons. Satué les dejó un mensaje en el libro de firmas de la parroquia, en el que les decía: «Con alegría y gratitud, saludo a la comunidad parroquial de Cuevas Bajas, y pido al Señor que como su titular, san Juan Bautista, crezcamos en confianza, en sinceridad y en humildad, para gloria de Dios y bien de los hermanos y hermanas».

En las antiguas escuelitas, ahora salas para catequesis, los feligreses prepararon unas migas para más de 150 personas, que compartieron con el pastor malacitano.
Antes de partir, le agasajaron con una caja de dulces típicos, un corporal y unos purificadores bordados para él y una cesta con zanahoria morada y rosoli (licor de café de la zona).
«Un día muy especial para esta comunidad que, con sencillez ofreció lo que tiene y lo que es», concluye el párroco.


