Concentración silenciosa por el accidente laboral en Coín

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La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha celebrado este jueves un gesto público de solidaridad y denuncia ante la siniestrabilidad laboral, a las 19,30 horas en la Plaza de la Constitución.

Texto íntegro de la nota de prensa de la HOAC Málaga:

De nuevo nos encontramos con la injusta realidad que supone perder la vida mientras se trabaja para poder mantenerla, sobre todo en estos momentos en los que el trabajo es un «bien preciado». El pasado lunes 26 de mayo un trabajador de la construcción de 56 años falleció al ser atropellado por una maquina mientras daba marcha atrás en una cantera, en Coín, Málaga. Deja a su mujer y a tres hijos.

Ante estos nuevos sucesos de siniestralidad laboral en nuestra provincia la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), desde su misión eclesial en la PASTORAL OBRERA, queremos manifestar ante la opinión pública lo siguiente:

En primer lugar, desde nuestro sentimiento más profundo como trabajadoras y trabajadores, nos queremos unir al inmenso dolor de sus familiares y allegados. Al mismo tiempo, queremos expresar la rabia y la impotencia que sentimos, como personas del Mundo Obrero y como cristianos, ante la cruda realidad de la siniestralidad laboral, y vamos a convocar una concentración silenciosa, a la que invitamos a participar a toda la sociedad malagueña, para poder testimoniar juntos nuestro dolor y nuestra solidaridad con los familiares y compañeros de este trabajador.

Con este gesto público, queremos concienciar y hacer un llamamiento a la sociedad de la necesidad de poner medios que posibiliten que «El trabajo sea para la vida y que no existan más muertes en el mundo del trabajo».

«La Iglesia considera deber suyo recordar siempre la dignidad y los derechos de los trabajadores,

denunciar las situaciones en las que se violan dichos derechos, y

contribuir a orientar los cambios sociales para que se realice

un auténtico progreso de la ‘persona’ y la sociedad»

(Laborem exercens, n. 1d).

Para los cristianos, seguidores de Jesucristo, para la Iglesia, la dignidad, la salud y la vida de cualquier trabador o trabajadora valen más que todo el oro del mundo. El valor del trabajo no reside en su rentabilidad económica, ni siquiera en el producto o servicio que genera; radica en la persona que lo realiza, imagen e hija de Dios, que quiere que el trabajo sea para la vida, y no al contrario. Por eso, también forma parte de nuestra tarea evangelizadora el velar y luchar por esa vida, por esa dignidad. Al mismo tiempo, con este acto queremos transmitir que la siniestralidad laboral se debe afrontar ya, no sólo como un problema laboral, sino como un problema social y político que exige el compromiso de todos y todas (administraciones, empresarios, trabajadores, organizaciones sindicales, partidos políticos, asociaciones, etc.). No podemos mantenernos impasibles ante tanta desgracia injusta y, en muchos casos, evitable.

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