
El profesor de los Centros Teológicos y sacerdote Eduardo Muñoz Centeno invita a profundizar en el Evangelio de este V Domingo de Cuaresma.
Este pasaje nos quiere recordar la importancia de la misericordia, el perdón y la comprensión en nuestras vidas. A menudo nos encontramos en la tesitura de juzgar o comprender, entre condenar y perdonar. Juan nos ofrece una perspectiva profunda sobre cómo abordar estas situaciones. Se nos invita a reflexionar sobre nuestras reacciones ante los errores, propios y ajenos; si tendemos a la comprensión y el perdón o, de lo contrario, juzgamos y condenamos.
Todos los cristianos estamos en un proceso de crecimiento y redención, por ello el perdón tiene que tener el poder de transformar nuestras vidas, liberándonos de la culpa y el rencor, para así fomentar la unidad y la paz. No somos nadie para emitir juicios, porque no sabemos todas las circunstancias que llevan a la persona a actuar de esa manera. Es por eso por lo que debemos emplear la empatía, poniéndonos en el lugar del otro.
Jesús dice: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». Aquí se nos llama a la autorreflexión, a mirar hacia dentro y reflexionar sobre nuestras faltas. Solo haciendo esto podremos reconocer nuestras debilidades y trabajar en ellas, para así vivir conforme a los valores cristianos.
El relato de la mujer adúltera nos muestra el perdón y la compasión que Jesús tiene. Pues, como discípulos suyos, aprendamos de su ejemplo, perdonando, siendo compasivos, y apartándonos de los malos juicios.