Así nacieron las cofradías

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

José Jiménez Guerrero es doctor en Historia, profesor y hermano de la Hermandad de la Amargura (Zamarrilla). Ha sido cronista de la Agrupación de Cofradías, pregonero de la Semana Santa de Málaga en el año 1998 y autor de numerosos libros.

Jiménez fecha el origen de las hermandades y cofradías en la Edad Media, a finales del siglo XI o principios del XII, y su objetivo principal era el asociacionismo relacionado con los gremios (atender necesidades básicas como la enfermedad y la muerte). «Los diferentes oficios de la época se reunían alrededor de una imagen devocional determinada. En esa fecha se detecta la presencia de cofradías, en Castilla sobre todo, y se va extendiendo con la Reconquista a los diferentes lugares, entre ellos Málaga, cuando las tropas castellanas llegan a la ciudad, en agosto de 1487».

Las primeras fundaciones cofrades en Málaga están relacionadas con las órdenes religiosas, que fueron un importante agente evangelizador en el proceso de la Reconquista.

«La orden de la Merced y la orden Franciscana fueron las primeras en las que se establece esa vinculación -explica Jiménez.- El caso más paradigmático es la orden de la Merced en la Archicofradía de la Sangre de Jesucristo y, después, la Archicofradía de la Vera Cruz, prácticamente coetáneas. Les seguirán otras: en el último cuarto del s. XVI, con la llegada de los agustinos, se forma la hermandad de las Angustias, y en la zona del Perchel, donde estaban los dominicos, la del Dulce Nombre de Jesús o la de la Virgen de la Soledad». Esos conventos, tras los procesos desamortizadores de 1835 y 1855, son absorbidos por el poder civil y en muchos casos, derribados, lo que propicia que las cofradías se ubiquen en alguna de las cuatro parroquias en las que se dividió la ciudad de Málaga: Santa María o del Sagrario, San Juan, los Santos Mártires y Santiago.

El origen de las procesiones

El culto externo está ya contemplado en las constituciones de las cofradías. Por ejemplo, en el caso de la Sangre (1507), se recoge que deben visitar el convento de la Victoria, actual Santuario de la Patrona, y luego recorrer las cuatro parroquias. En un primer momento su sentido era visitar los templos. Luego, hacer estación de penitencia en la Catedral y más tarde recorrer distintos lugares de la ciudad: un itinerario que abarcaba la zona del poder civil (plaza), la comercial (calle Nueva) y la religiosa (Catedral). «Con el nacimiento de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, en el siglo XX (1921), el sentido de la procesión adquiere componentes culturales, artísticos y turísticos, que complementan lo religioso. Esa es, de algún modo, la base de la actual Semana Santa de Málaga» afirma este historiador. «Las cofradías deben dar ejemplo de seriedad y fe, como “puesta en escena de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús en la calle”, pero eso no solamente depende de las cofradías, sino también de las personas que la contemplan».

Ana María Medina

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