Archidona acoge el Encuentro de Católicos Gitanos de Andalucía

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Este sábado se celebró el Encuentro Interdiocesano de Pastoral Gitana. Tuvo lugar en el Santuario de la Virgen de Gracia de Archidona, y en él han participado personas de las diócesis de Almería, Córdoba, Granada, Guadix-Baza, Jaén y Málaga.

Gitanos de Almería, Granada, Guadix-Baza, Jaén y Málaga participaron este sábado en el Encuentro Interdiocesano de Pastoral Gitana, que ha tenido lugar en Archidona. Dado que fue un día lluvioso, no pudieron subir al Santuario, y la iglesia de la Victoria los acogió, donde pasaron el día.

Trinidad Ruiz nos envía la siguiente crónica:

«A las 10.30 llegábamos a la zona habilitada como aparcamiento junto al colegio San Sebastián, allí nos esperaba la «logística» de Archidona encabezada por Ramón, los de Granada acababan de llegar y Jaen ya había dado una vuelta de reconocimiento porque venían en coches y así podían subir al Santuario de la Virgen de Gracia. El día estaba cerrado en lluvía y optamos por el plan B: celebrar el encuentro en la iglesia de la Victoria.

Después del reencuentro y los saludos dio comienzo la eucaristía, presidía Julio Maldonado de la diócesis de Granada y concelebraban Salva de Guadix-Baza y Antonio Heredia sacerdote gitano de Granada también. El coro estaba formado por gitanos y gitanas de todas las diócesis participantes que dieron todo para hacernos orar dos veces. El momento más emotivo fue cuando concluida la eucaristía se le cantaba y bailaba al Beato Ceferino a modo de oración hecha música y expresada con todo el ser.

Tras la misa vino la mesa y empezaron a surgir platos que iban desde la consabida tortilla hasta los más típicos, para concluir con esos dulces de pueblo que quitan el «sentío». Cuando el café empezaba a llenar vasos se podían oir los primeros acordes de la guitarra y las palmas al compás, y Fali, que venía sin dormir por haber trabajado toda la noche, comenzó a cantar y el corro se hizo más grande porque todos querían participar unos bailando, otros cantando o simplemente tocando las palmas pero lo importante era estar. No había distinción de raza, payos y gitanos bailaban juntos; ni de edad, tanto bailó la tía Paca Flores como su nieta; y la alegría surgía como alabanza a Undivé y la Majarí Calí.

A las 16:00 empezaron a despedirse los primeros en partir: Guadix-Baza, después una a una todas las diócesis se iban con el deseo en los labios de que había que repetirlo pronto, y con la pena de que no habían podido visitar a la Virgen de Gracia, pero Dios tiene una sinfonía escrita para nuestras vidas y ayer nos regaló música de lluvia para voces gitanas».

Los jóvenes pusieron un puestecillo para financiar el campo de trabajo que realizan cada año. El día estuvo marcado por la fiesta, el cante y la oración en torno a la figura del Pele, beato gitano en el que todos ellos quieren mirarse.

Formación y fiesta

Desde Pastoral Gitana, Trinidad Ruiz, afirma que estos encuentros se vienen celebrando desde hace años y son «una verdadera alegría porque sentimos que no estamos solos, que hay más gitanos embarcados en esta tarea que son fieles a la Iglesia y luchan en su entorno por vivir este mensaje». Los años impares, el encuentro es formativo y está destinado a los agentes de Pastoral Gitana, como el año pasado, que se reunieron en Purullena (Guadix-Baza) para hablar de «Comunidades acogedoras, comunidades evangelizadoras». Y los años pares, el encuentro se convierte en una auténtica fiesta, por ejemplo, en 2010 hicieron una peregrinación al Santuario de la Virgen de la Cabeza en Jaén.

Rasgos propios

«La pastoral con los gitanos es una pastoral que no se ajusta a ningún molde», afirma Trinidad, «por eso recetas que pueden funcionar en otras pastorales aquí pueden no darse, la especificidad de la Pastoral Gitana proviene de sus peculiaridades como pueblo que además son evangélicas cien por cien: el sentido de pertenencia a la gran familia gitana que hay que cuidar y proteger, el ser históricamente un pueblo itinerante, peregrino, aunque en España por las distintas pragmáticas les obligaron a asentarse, el que su patria sea la tierra entera, el sol y las estrellas; y el sentirse queridos y mimados por Dios Padre y la Majarí Calí que no mira ni color de piel, ni estatus».

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