Alejandro Cerezo: «Málaga es mariana porque encuentra a Ella por medio de Jesús»

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Humilde, cercano y tremendamente comprometido, Alejandro Cerezo es de ese tipo de personas que demuestra tener muy claro el cómo quiere vivir su vocación como cofrade. En eterna evolución, afronta con cariño, ilusión y responsabilidad unos de los encargos más importantes de su vida, el pregón concepcionista de la Archicofradía de los Dolores, de la parroquia de San Juan.

¿Qué supone para Alejandro Cerezo el tener que pregonar la «Pura y Limpia Concepción de María» en plena celebración del «Año de la fe»?

– Para empezar el propio hecho me supone una sorpresa. Es un encargo tremendamente exigente. Este año, para colmo, el listón se eleva; la Pura y Limpia Concepción de la Virgen es un Dogma, una Verdad de la Iglesia. Es, en fin, pregonar la Fe en una coyuntura apropiadísima.

– ¿Es María la gran olvidada…?

No lo creo; hay que intentar valorar la voluntad de las personas y su capacidad de amor gratuito por encima de su formación o de la visión más o menos enfocada que puedan tener de la Madre de Dios. Distinto es que algunos tengan un concepto de la Virgen María un tanto empobrecido. Pero eso es otra cuestión, de lo que nadie quizá pueda eximirse de culpa.

– ¿Desde dónde debemos los creyentes acercarnos a la figura de María?

– Únicamente desde Jesús el acercamiento tendrá una base madura y coherente.

– ¿Es Alejandro Cerezo un enamorado de la Virgen?

– Miro alrededor de mi habitación y está presente por muchos rincones; miro el cuentakilómetros y recuerdo constantes viajes por Andalucía para acudir a alguna procesión patronal… por supuesto que sí, soy un enamorado de María y de lo bueno que consigue sacar de las personas y los pueblos.

– ¿Dónde encuentra Alejandro Cerezo la figura de María en su día a día?

– Cada vez que la vida nos pone en la tesitura de perder algo de nosotros mismos a cambio del bien común. Ocurre mucho, y la Virgen es el ejemplo paradigmático de cómo actuar.

– ¿Es Málaga una ciudad especialmente mariana?

– Málaga es mariana porque encuentra a Ella por medio de Jesús. Aunque quizá por eso no se dé aquí el caso de otras tierras andaluzas, con un fervor mariano especialmente visible y a veces hasta fanático. Salvo contadas excepciones, las grandes devociones de la ciudad son imágenes de Cristo. Cosa distinta es el que vive el carisma cofrade: nuestra hechura es mariana porque Ella es nuestro ejemplo. Los cofrades tenemos muchos defectos, pero ansiamos a que Jesús nos sonría. ¿El camino? ser como María.

– ¿Cuáles son las claves de su pregón?

– El Arte. Además de ser lo más bello que pueden crear los humanos, ha sido históricamente el mayor instrumento de evangelización siglo a siglo. Y en el caso concreto de la Inmaculada Concepción, la única forma de hacer llegar al corazón de los creyentes un Misterio de gran exigencia formativa. Una imagen desconozco si vale más que mil palabras, pero las ahorra muchas veces.

– ¿Qué sentimientos le ha despertado su elaboración? ¿Le ha llegado a quitar el sueño en algún momento?

Desborde, responsabilidad, pequeñez y, a veces, miedo. Y sí, me ha quitado el sueño en más de una noche. Nunca he tenido oportunidad de evangelizar desde un atril. Es una experiencia que no había tenido.

– La escritura de su pregón ha venido acompañada de…

– … unos días muy ajetreados con los preparativos del Rosario de Campanilleros de otra de mis hermandades, la de la Virgen de los Remedios. Y aunque me ha obligado a multiplicarme, Ella me ha regalado inspiración hasta setenta veces siete.

– ¿Cuál sería la banda sonora perfecta para acompañar su lectura?

– He escrito el pregón entero en silencio. Pero la música que me ha servido para arrancar y plantearme reflexiones son dos hermosas marchas, un tanto alejadas del estereotipo: «Concepción Inmaculada», de Juan Antonio Pedrosa y «La Purísima», de Luis Ignacio Marín.

– ¿Qué les diría a todos aquellos que desconfían de la «Pura y Limpia Concepción de María»?

Que si Dios estuvo en su vientre, la Virgen María es una estancia impecable, exquisita, perfecta, pulcra. Es de cajón.

– María fue durante toda su vida una mujer de fe. ¿Somos los cofrades, hombres y mujeres de fe?

– Que hay voluntad, eso seguro. Aunque a veces nos falta. Pero si algo bueno tiene este carisma, es que el cofrade no se esconde ante nadie de su Fe. De acuerdo con nuestras costumbres, basadas en el buen uso del arte suntuario y la explosión de la belleza, gritamos por calles y rincones que amamos a Dios.

– ¿Qué le pide Alejandro Cerezo a la Virgen de los Dolores?

– He de decir que para mí, la Virgen María no es ninguna hacedora de logros inverosímiles ni en eso pienso apoyar jamás mi amor a la Madre. A la Virgen de los Dolores, escultura, la acompaño en su llanto. A la Virgen de los Dolores que está en el cielo le pido que me acompañe Ella a mí en la vida que libremente nos deja escoger el Señor para que tropecemos, aprendamos y, a veces, resistamos.

– Algo más que le gustaría destacar…

– Quien acuda allí no encontrará ninguna directriz ni sentencia objetiva. Todo estará filtrado por visión, puede que más afín o menos, pero desde luego honrada con mi vivencia de Fe y mi amor mariano.

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