Seguidme y os haré pescadores de hombres…”
Esta es la frase que venía recurrentemente a mi cabeza cuando pensaba en escribir estas líneas, la misma que Jesús les dijo a sus apóstoles… y es que ahora el Señor me envía a la evangelización, y lo hace desde el lugar donde encontré mi sitio en la Iglesia, desde Cursillos de Cristiandad.
Ahora pienso en ello, mientras preparo las redes del próximo Cursillo, el 342 de nuestra Diócesis de Jaén, y reparo en lo importante que es estar lleno de Dios estar en gracia, para poder darlo y llevarlo a los demás, a aquellos que no lo conocen.
Empieza ahora un periodo de dos meses de preparación, de trabajo duro, de reuniones, de ultimar detalles, de intensificar nuestra oración… de preparar el camino para poder ser instrumentos en manos del Señor, una preparación que, aunque dura y entregada, nos llena de alegría y de vida.
La preparación de un Cursillo de Cristiandad conlleva sobre todo oración, intensificar la de todos los miembros del equipo que acompañan a los cursillistas, ya que el 99% de la eficacia del mismo es gracias al Espíritu Santo y la gracia que derrama en el Cursillo, y esto solo se consigue desde la oración.
El 1% restante es trabajo, es ultimar todos los detalles para no dejar nada a la improvisación. Todo, absolutamente todo, está previsto, solo de esta manera podemos facilitar que los cursillistas tengan ese triple encuentro (con ellos mismos, con los demás hermanos y con Dios).
Cuando vives un Cursillo, y experimentas ese encuentro con Cristo vivo, te cambia la vida, es imposible de describir, pero tu escala de valores cambia, tu forma de ver y entender la vida cambia, y es que cuando realmente conoces cuánto te ama Dios, cuando lo conoces como ese Padre bueno, cuando te sientes amado y mimado, el centro de tu vida cambia radicalmente.
El próximo Cursillo, el 342 de la diócesis, tendrá lugar en la Casa diocesana “San Juan de Ávila” de la Yedra desde el 9 al 12 de octubre. Nosotros solo podemos trabajar duro y orar fuerte para que todos los que se animen a vivirlo puedan experimentar un gran encuentro, os aseguro que, si os animáis, no os dejará indiferentes, así que confiad y apuntaos al próximo Cursillo, ¿Qué puedes perder?
Vivir un cursillo es vivir un triple encuentro, con nosotros mismos, con Dios, y con el resto de los hermanos. Vivir un cursillo te va a posibilitar ver tu vida desde los ojos de CRISTO, una visión que llenará tu vida de colores. Si estás pensando vivir un cursillo, no lo dudes, anímate e inscríbete, ¿qué puedes perder?

