Día del Seminario en el Año de la Fe

Carta Pastoral de Mons. Ramón del Hoyo, Obispo de Jaén.

«Sé de quién me he fiado»

El próximo domingo, día 17 de marzo, celebraremos la Jornada Anual del DÍA DEL SEMINARIO, al ser día laborable en Andalucía el día 19, Solemnidad de San José, esposo de María. Sí es día festivo, con la obligación de asistir a la Santa Misa.

1. El lema para la Jornada de este año: «Sé de quién me he fiado», hace referencia al Año de la Fe y al seguimiento de Jesús de Nazaret, por parte del sacerdote y seminarista.

El fundamento de una vida cristiana, de la vocación sacerdotal, radica en el don y la experiencia de la fe. Dice la Escritura de San José: «Hizo como le había mandado el Ángel». Y de la Virgen María: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».

Nuestra respuesta vocacional siempre supone un «sí» personal. Fiarnos de Dios, poniéndonos en sus manos. Llamada de Dios y respuesta para seguirle: «dejándolo todo». Esta es la vocación del candidato al sacerdocio ministerial o seminarista.

Bajo la fuerza de la gracia de esta llamada caminará luego bajo esa luz, no exenta de dudas en el camino, pero los acontecimientos le darán la razón de que Dios sabía bien por dónde le conducía. ¡Dichoso el que confía en el Señor!

2. Siempre que hablamos del Seminario, hablamos de algo que nos pertenece a todos los cristianos católicos de esta Iglesia particular de Jaén. El Seminario será siempre objeto de nuestro interés, afecto, preocupación y responsabilidad.

Y ¿por qué?, puede preguntarse alguien. Pues porque en el Seminario se forman los adolescentes, jóvenes y adultos que, siguiendo la llamada de Dios, serán un día nuestros sacerdotes.

Al dirigirme a la Iglesia diocesana siento en mi interior una profunda urgencia, como la del necesitado que pide ayuda. Necesitamos la colaboración de las familias, sacerdotes, educadores, catequistas, de todos los fieles, para, con mirada de futuro, poder ofrecer a las nuevas generaciones de cristianos sacerdotes que puedan atenderles debidamente, como lo hicieron con nosotros desde nuestros primeros pasos en la fe.

Es toda la comunidad diocesana la que en este Año de la Fe, especialmente nuestras Comunidades de Religiosas Contemplativas, presenta ante Nuestro Señor Jesucristo la súplica confiada y constante por las vocaciones sacerdotales. Pedimos al Señor de la mies que envíe trabajadores a su heredad, a esta Iglesia de Jaén (cf. Lc 10,2).

3. En el Seminario reciben los seminaristas una formación integral: humana, cristiana y espiritual.

Los alumnos del Seminario Menor siguen los mismos estudios que los jóvenes de su edad, en el Colegio del Divino Maestro, los alumnos de E.S.O., y en el Colegio de los Hermanos Maristas, los alumnos de Bachillerato, en Jaén. Los fines de semana los pasan con sus familias. Durante la semana, además de apoyar sus estudios, se les va formando y apoyando en los indicios de su vocación para el sacerdocio.

En el Seminario Mayor los seminaristas reciben una formación específica filosófica y teológica, una preparación gradual, para ser un día sacerdotes de su tiempo. Les acompañan muy de cerca profesores y formadores, con especial preparación. Hemos de apoyar su buena formación, perseverancia y fidelidad a la gracia de su vocación para la que Dios les llama a favor de la Iglesia, y un día les destinará al servicio de todos los fieles.

Si alguien observara indicios o inclinación clara, mucho más si están ya decididos a seguir al Señor como sacerdotes, indíquenselo al Párroco o Capellán. Los Rectores de ambos seminarios, según los casos, se pondrán de inmediato en contacto con sus familias o con el interesado.

4. Finalmente deseo agradecer sus generosas ayudas, de las familias de los seminaristas y sacerdotes, sobre todo, con el fin de poder seguir ofreciendo a nuestros adolescentes, jóvenes y adultos una familia, como lo es el Seminario, en que crecen y echan raíces fuertes y profundas en su fe.

Son ayudas de muchos fieles que, de forma anónima las mas de las veces, a través de las Parroquias, Iglesias de religiosos y religiosas, asociaciones de la Iglesia y otras instituciones, ponen cada año en mis manos, para fin tan noble. Que Dios se lo pague con creces.

Puedo asegurarles el destino íntegro de sus donaciones para estos fines.

Un buen número de fieles están suscritos con aportaciones mensuales o una vez al año, con este mismo destino. Son los llamados «amigos benefactores del Seminario». Es una forma de colaboración más directa. Su Párroco podrá informarle sobre la forma de hacerlo.

Muchas gracias.

Con mi saludo y bendición

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

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