Monseñor Rodríguez Magro anima a contagiar solidaridad en la Jornada de Manos Unidas

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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

Ayer, domingo 14 de febrero, se celebraba la Jornada Nacional de Manos Unidas. En concreto este año se celebra la 62ª Campaña contra el Hambre, bajo el lema “Contagia  solidaridad para acabar con el hambre”.

Precisamente, con una Eucaristía, en la S. I. Catedral de Jaén, daba comienzo esta campaña que se prolongará a lo largo de todo el año. Se pretende que, gracias a la generosidad de los jiennenses, Manos Unidas desarrolle tres proyectos en Camboya, en India y en El Salvador.

La Santa Misa, que comenzaba a las 12 horas, estuvo presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, y concelebrada por el Canónigo D. Emilio Samaniego.

Las voluntarias de Manos Unidas fueron las encargadas de las lecturas, de la oración de los fieles y de la colecta. El Evangelio fue proclamado por D. Emilio Samaniego.

Asimismo, la colecta de todas las parroquias de la Diócesis era destinada a esta ONG de la Iglesia.

Homilía                                                                                                                                

En su homilía Don Amadeo comenzó recordando que ese día  se celebraba la Jornada Nacional de Manos Unida. “Este año Manos Unidas nos invita a contagiar solidaridad. Han elegido el lema pensando, seguro, en el contagio que tan extendido está entre nosotros. Pero igual que se contagia el mal, la enfermedad y tantas cosas que empobrecen al ser humano… También se puede contagiar lo bueno, en este caso, solidaridad”.

El Obispo continuó haciendo alusión a las lecturas y subrayó lo que decía san Pablo: “« Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo». Es decir, ser imitadores míos como yo soy de Cristo, y todo lo que hagáis hacedlo para gloria de Dios… Este, sin duda,  podría ser el gran lema de vida. Nosotros somos de Cristo y, por tanto, tenemos que ser como Cristo y sentir como Cristo”.

Haciendo referencia al Evangelio de san Marcos, el Prelado afirmó que Jesús vino al mundo a poner a favor nuestra la gloria de Dios, que es que el hombre viva.  “En el Evangelio, que es muy breve, muy sencillo, pero muy profundo, a Jesús se le acerca un leproso pidiendo compasión. Jesús dejó que se acercara y establecieron contacto, no solo físico, sino de identificación de corazones, de vida… porque Jesús al verlo tan necesitado, tan frágil, sintió compasión. Estoy seguro que hizo la voluntad de Dios y, de alguna manera, sintió en su corazón la rebelión de una interpretación muy injusta por la situación de estas personas. Así, lo tocó y quedó limpio. Puso misericordia y compasión. Seamos, pues, imitadores de Cristo, porque ahora es lo que nos toca hacer”, puntualizaba.

Monseñor Rodríguez Magro, continuó explicando que hoy de modo concreto en el mundo hay una situación tremenda y terrible de injusticia y de desigualdad que ha puesto de relieve el Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti. Igualmente, hizo hincapié en la labor que hade Manos Unidas.  “Lo que hace Manos Unidas en toda España, con una ejemplaridad excepcional desde hace tantos años, es justamente dedicar su vida y su tiempo a mirar hacia ese mundo e ir haciendo programas, en la medida de sus posibilidades, para ir paliando diferentes situaciones. Este año en Jaén nos hemos comprometido a llevar adelante tres proyectos y para eso nos piden contagiar la solidaridad, la misericordia de Cristo, mirad como Cristo, revelaos ante estas situaciones del mundo como hizo Cristo… Por eso recorren colegios, instituciones y piden colaboración a todas las parroquias para llevar a cabo cada año esos proyectos”.

Del mismo modo, dirigiéndose a las voluntarias las animó a seguir trabajando y ensalzó su labor. “Lo que hacéis con tanto entusiasmo y tanta ilusión merece la pena, porque sois testigos de la misericordia y de la compasión de Cristo, no lo olvidéis. Es un gesto promovido desde la fe”. En este sentido, Don Amadeo explicó que, a pesar del momento tan difícil que estamos atravesando, hay problemas en el mundo que no podemos ignorar. “Nosotros no podemos olvidarnos de los más desfavorecidos, los descartados… Por eso, pido solidaridad en nombre de Cristo, porque de esa manera, y con nuestras acciones, fomentamos y buscamos la gloria de Dios”.

Ya en la Sacristía, tras la celebración, los miembros de la Delegación diocesana de Manos Unidas pudieron departir con el Obispo y posar junto a él en una fotografía de familia.

Galería fotográfica: «Eucaristía en la Jornada de Manos Unidas»

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