
La última semana de enero ha sido para descansar después del período de exámenes que cierra el primer cuatrimestre, es lo que llamamos “semana blanca”. Y hemos aprovechado la ocasión para peregrinar a Fátima, en Portugal, donde hemos pasado tres días. Acompañados de nuestro Obispo, Don Sebastián y de los formadores.
Salimos el jueves 29, e hicimos parada para almorzar en Mérida, capital de Extremadura, donde nos recibió nuestro obispo emérito, Don Amadeo, que nos enseñó el museo y la concatedral, en la que celebramos la eucaristía. Después, reanudamos la marcha hasta Fátima, donde llegamos a media tarde, y nos instalamos en el hotel. Tras la cena, fuimos hasta la explanada del santuario y la capilla de las apariciones para presenciar el Santo Rosario y la procesión de velas con la Virgen por los alrededores, una celebración que se hace cada noche y en la que nos envolvimos del ambiente mariano que allí se respira, con los cánticos, la luz de las velas y el silencio, viviendo un momento íntimo con la Virgen.

El viernes 30 lo comenzamos con el rezo de laudes en la capilla del hotel. Después nos trasladamos hasta Aljustrel, un barrio a las afueras de Fátima, donde se encuentra la Vía Sacra, para rezar el Vía Crucis, y terminar en la capilla donde nuestro Obispo nos ofreció unas palabras. Después visitamos el poblado, donde se encuentran las casas de los pastorcillos a los que se apareció la Virgen, los hermanos Jacinta y Francisco Marto, y Lucía Dos Santos. A continuación, volvimos al hotel para el almuerzo, y después nos trasladamos a la capilla de las apariciones para tener la eucaristía a las 5 de la tarde, y que fue presidida por nuestro Obispo. Una celebración preciosa, ante la Virgen, donde todos revestidos participamos. Y con numeroso público asistente. Por la noche, y tras la cena, volvimos al mismo lugar para presenciar de nuevo el Santo Rosario y la procesión de velas con la Virgen.

El sábado 31, memoria de San Juan Bosco, lo comenzamos con el rezo de laudes y la Eucaristía en la capilla del hotel. Tras el desayuno, salimos para Coimbra. La idea era visitar la ciudad ese día y almorzar allí. Por tanto, visitamos algunos de sus monumentos, la universidad, las catedrales vieja y nueva, y algunas iglesias. Por la tarde volvimos a Fátima y aprovechamos el último día para pasear por sus calles, y por la noche acompañar de nuevo al Rosario y la procesión. También a la exposición del Santísimo en la capilla del hotel, y que permaneció expuesto toda la noche.

El domingo 1 de febrero, al levantarnos, tuvimos el rezo de laudes y la Eucaristía en la capilla del hotel, con el acompañamiento de un numeroso grupo de Córdoba, y los dos sacerdotes que los acompañaban. Tras el desayuno y recogida de las habitaciones, volvimos para Jaén. Han sido unos días entrañables en comunidad, estrechando aún más los lazos entre nosotros y bajo el amparo de María, Nuestra Señora de Fátima, a la que nos encomendamos en este segundo cuatrimestre que comenzamos esta semana.
Comunidad del Seminario diocesano
Galería fotográfica: “Semana blanca 2026”
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