La parroquia de El Salvador de Jaén culmina 22 años de camino con la bendición del retablo de la Transfiguración

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

La parroquia de El Salvador de Jaén celebró el pasado domingo, 27 de septiembre, una Eucaristía solemne con motivo de la bendición del retablo de la Transfiguración, un proyecto que, después de 22 años de camino, ha llegado a su culminación.

La celebración estuvo presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, acompañado por el párroco, D. Francisco Rosales Fernández, y por D. Francisco Javier Cova Martínez, secretario del Obispo. La Coral Aída puso la música a la celebración, interpretando distintos fragmentos de la Missa Brevis, de Jacob de Haan.

Desde la monición de entrada se puso de relieve el significado del nuevo retablo, presentado como una ventana abierta al cielo, en la que los corazones pueden ir transformándose desde la esperanza.

Después de la proclamación de las lecturas y del Evangelio según san Mateo, Don Sebastián comenzó su homilía reconociendo expresamente el trabajo del párroco, de los consejos y grupos parroquiales, de las cofradías, del arquitecto y de quienes han intervenido en la realización de la obra.

El Obispo recordó que han pasado 22 años hasta llegar a este 27 de septiembre de 2026. En este recorrido quiso hacer memoria de la sencilla cruz que durante años presidió el altar mayor, realizada por los albañiles con las maderas de los andamios y que hoy se encuentra en una de las capillas de El Salvador.

Una obra que invita a mirar al cielo

Al referirse al retablo, Don Sebastián recordó que «toda bendición nace de Dios y vuelve a Dios». La belleza de la obra, explicó, ayuda a levantar la mirada al cielo y a reconocer a Cristo como el Salvador.

En el centro del retablo se encuentra la imagen de Jesús, de 2,40 metros de altura, rodeado de luz, con Pedro, Santiago y Juan a sus pies. Para el Obispo, esta escena de la Transfiguración recuerda que Cristo quiere iluminar también nuestra propia vida.

La reflexión de Don Sebastián estuvo marcada por la esperanza. A partir de la primera lectura del profeta Ezequiel, habló de la posibilidad de cambio y recordó que para Dios nadie queda enterrado en su pasado. «Dios nos rescata», afirmó, recordando que siempre se puede regresar y pedir perdón.

También señaló que Dios puede abrir un boquete en los muros que cada persona va levantando en su vida, para poder llegar a todos, también a la familia.

En otro momento de la homilía, el Obispo se detuvo en el Evangelio de los dos hijos enviados a trabajar a la viña. El primero responde que no, pero después se arrepiente y va; el segundo dice que sí, pero finalmente no va. Don Sebastián planteó entonces una pregunta a los presentes: «¿Cuántos hijos hay en el Evangelio que se acaba de proclamar?».

Ante las distintas respuestas, explicó que hay un tercero: Jesús, el que dijo sí a Dios, fue a la viña y ofreció su propia vida. «Es nuestro modelo», afirmó. Por eso invitó a mirar a Cristo y a escuchar la voz del Padre: «Éste es mi hijo amado, escuchadle».

La reflexión incluyó también una referencia a María. Don Sebastián recordó a Nuestra Señora de la Amargura, cuya sede canónica se encuentra en esta parroquia, y a la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén, que acoge a los fieles para llevarlos ante Dios.

Tras la homilía se procedió a la bendición del retablo. La celebración continuó con la profesión de fe, las preces, la consagración y la comunión. En este contexto, Don Sebastián recordó que el templo es «un lugar de encuentro, de alabanza y de comunión».

Una parroquia que transmite la fe

Al finalizar la Eucaristía, los miembros de la Coral Aída se entremezclaron entre los feligreses para cantar juntos el himno de la parroquia. El Obispo felicitó a la coral y bendijo a los fieles.

Antes de concluir, Don Sebastián compartió dos imágenes que se llevaba de El Salvador. La primera fue la de una abuela acercándose a comulgar rodeada de sus nietos. La segunda, la de David, monaguillo de la parroquia, que cursa 4.º de ESO, continuará ayudando en la comunidad y se encuentra en la etapa de preseminario porque quiere ser seminarista.

Finalmente, el Obispo expresó su agradecimiento a D. Francisco Rosales, que ha presentado su renuncia por razón de edad, a los 75 años, como establece el Derecho Canónico, y que continuará siendo el párroco de El Salvador.

Con la bendición del retablo de la Transfiguración culmina así un camino iniciado hace 22 años y vivido por la comunidad de la parroquia de El Salvador de Jaén, que celebra ahora este nuevo paso de su historia con la mirada puesta en Cristo.

Teresa Gil
Parroquia de El Salvador de Jaén

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