La Fundación Diocesana de Enseñanza Santo Rostro comienza un nuevo curso

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El pasado jueves 24 de septiembre, día de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, la Fundación Diocesana de Enseñanza Santo Rostro celebró su acto de inicio de curso en la Casa de la Iglesia, contando con la asistencia de todo el personal de sus centros, así como con los patronos y personal técnico de la Fundación, presididos todos por nuestro Obispo D. Sebastián, más de cincuenta personas provenientes de los tres centros que tiene la Fundación en Linares, Villacarrillo, y en Andújar.

El encuentro comenzó con una Eucaristía en la Capilla Mayor de la Casa de la Iglesia presidida por D. Sebastián, concelebrada por D. Juan Ignacio, Vicario General y patrono, D. Jesús Díez del Corral, capellán y profesor del centro de Linares y D. Francisco Javier Cova, Secretario personal del Sr. Obispo.

Tras saludar a los presentes, nuestro Obispo comenzó su homilía invitándonos a recordar el verdadero sentido de nuestra misión educativa. Nos instó, a la luz del Eclesiastés, a poner cada cosa en su sitio y a no perder de vista lo esencial. Al inicio de su homilía planteaba dos cuestiones: ¿para qué hacemos todo esto? ¿Qué queremos verdaderamente dejar en la vida de nuestro alumnado? Nos recordó, como así se dice en el Eclesiastés, que todo pasará, pero la persona permanecerá ante Dios. Por eso, nuestra misión educativa, prosiguió, no puede reducirse a enseñar conocimientos o alcanzar resultados: estamos llamados a promover una formación integral, humana y cristiana en nuestro alumnado, a acompañarlo en su vida y ayudarle a descubrir el sentido de su existencia.

Al igual que el Evangelio nos recordaba el deseo de Herodes de “ver a Jesús”, también nuestros niños y jóvenes, nos dijo D. Sebastián, buscan respuestas sobre el sentido de la vida, muchas veces sin saber expresarlo. Así, nos hizo reflexionar sobre si en nuestros colegios, a través de nuestra manera de educar, este alumnado podrá encontrarse con Cristo. Por ello, insistió, estamos llamados a tejer redes, a cuidar a las personas y a hacer de nuestros centros verdaderas comunidades educativas, donde el Evangelio se haga visible en la acogida, el servicio, la verdad y el encuentro.

Y, en esta última etapa del Plan Pastoral Diocesano, volvemos a escuchar la llamada de Jesús: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5,14). En este sentido D. Sebastián dejó claro que un colegio diocesano está llamado a ser luz, educando para la verdad, enseñando respeto, formando para el encuentro, educando en el servicio, enseñando a nuestro alumnado que su vida no está destinada simplemente al éxito personal, sino a convertirse en un don para los demás.

D. Sebastián concluyó poniendo este nuevo curso bajo la protección de Nuestra Señora de la Merced, para que sepamos ser luz para nuestro alumnado, nuestras familias y nuestra sociedad, recordando siempre que todo pasa, pero Dios permanece. Y que, allí donde estemos, concluyó, escuchemos de nuevo las palabras del Señor: «Vosotros sois la luz del mundo».

Tras la Eucaristía pudimos tomar un café en las galerías de la Casa de la Iglesia donde los asistentes pudimos intercambiar palabras e impresiones con el resto de compañeros de los demás centros, fomentando un clima de equipo.

Luego nos dirigimos al nuevo salón de actos de la Casa de la Iglesia donde, tras unas palabras de bienvenida y agradecimiento del Director General de la Fundación, D. Andrés Castro, se dio paso a la conferencia formativa dirigida al personal denominada la diocesaneidad: El “carisma” propio del personal diocesano impartida por D. Ildefonso Fernández-Fígares Vicioso, doctor en Teología, Canónigo del Cabildo Metropolitano de la Catedral de Granada y Delegado Episcopal para la Educación Católica y Enseñanza Religiosa de la Archidiócesis de Granada.

D. Ildefonso comenzó recordando el significado del término diócesis que, tanto el Christus Dominus, 11, como el Código de Derecho Canónico, c. 369, definen como «una porción del Pueblo de Dios confiada al obispo, con la cooperación del presbiterio, que constituye una Iglesia particular donde Cristo está verdaderamente presente y operante.»

Continuó explicando qué es lo que hace que un colegio sea diocesano. En este sentido, recalcó que la diócesis no es una demarcación administrativa sino una comunidad que anuncia, celebra y sirve bajo la guía del obispo y su presbiterio, donde el obispo ejerce su función docente formando a fieles, clérigos y laicos, y transmitiendo la fe mediante la catequesis, la predicación y la escuela cristiana, por lo que le corresponde ministerialmente al obispo la enseñanza de sus fieles y él la delega en el personal docente y no docente de sus colegios diocesanos, en los que el Evangelio da forma a la cultura del centro.

Luego abordó el carisma diocesano. Planteó si la diocesaneidad podría llamarse carisma, a sabiendas de que el carisma un don del Espíritu para el bien de la comunidad, no un talento natural y que la diocesaneidad no tiene fundador humano ni regla propia como el resto de carismas religiosos. La respuesta fue que sí, puesto que, ante todo, es una forma de pertenencia y comunión con la Iglesia particular, en nuestro caso, con la Diócesis de Jaén. Así, evidenció que los centros diocesanos no giran en torno a una sola espiritualidad, sino que acogen y hacen cooperar diversos dones, sensibilidades y capacidades, es decir, recoge la suma de todos los carismas religiosos, como los apóstoles: distintos entre sí, pero formados juntos como una comunidad.

D. Ildefonso insistió en que la diocesaneidad es un modo propio de estar en el mundo y de educar. Ser diocesanos no significa ser una sucursal de una multinacional con sede en Roma, sino que somos la Iglesia local encarnada en nuestros barrios y pueblos, en donde toma especial relevancia el trípode educativo diocesano: familia – parroquia – escuela. Los centros diocesanos han de vivir en comunión con las familias y con la parroquia de referencia.

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Al término de la conferencia nuestro obispo D. Sebastián dirigió unas palabras de agradecimiento y ánimo a todos los asistentes, señalando el respaldo que la Diócesis de Jaén le da a nuestra Fundación, poniendo así un broche de oro a una jornada muy productiva.

Andrés Castro
Director General de la Fundación

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