La Diócesis de Jaén ha realizado, del 5 al 8 de octubre, una peregrinación diocesana a Guadalupe y Fátima, de la mano de su nuevo Delegado Episcopal de Peregrinaciones, D. Manuel Ceacero. Durante cuatro días, los peregrinos han recorrido algunos de los principales lugares de devoción mariana de España y Portugal, participando en celebraciones eucarísticas, momentos de oración y distintos actos de piedad.
Guadalupe y llegada a Fátima
La peregrinación comenzó el 5 de octubre. Tras algunas paradas breves durante el trayecto, el grupo llegó al Monasterio de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993. La visita permitió a los peregrinos conocer este histórico enclave y, especialmente, celebrar juntos la Eucaristía en un entorno marcado por la devoción a la Virgen de Guadalupe.
Finalizada la visita, el grupo continuó su viaje hasta Fátima, donde, tras la llegada y la cena, se instaló en su alojamiento. La jornada concluía así con la mirada puesta en las actividades previstas para el día siguiente en uno de los principales santuarios marianos del mundo.
Oración y devoción en Fátima
El segundo día de peregrinación, 6 de octubre, estuvo dedicado especialmente a conocer los lugares vinculados a las apariciones de Fátima. La jornada comenzó en Aljustrel, el humilde pueblo donde nacieron los tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta.
Desde allí, los peregrinos realizaron el Vía Crucis, viviendo el recorrido como un momento de oración y recogimiento. Durante el itinerario hicieron parada en Valinhos, lugar donde la Virgen se apareció el 19 de agosto de 1917. Allí, los peregrinos diocesanos participaron en un emotivo acto de consagración a la Santísima Virgen de Fátima.
De regreso a Fátima, el grupo visitó la Explanada, la Capelinha de las Apariciones y la Iglesia del Rosario, recorriendo algunos de los espacios más significativos del santuario y acercándose a la historia y espiritualidad de este lugar de peregrinación.
La jornada tuvo como broche la celebración de la Eucaristía en español para todo el grupo y, posteriormente, el rezo del Santo Rosario en la Capelinha. La oración concluyó con la tradicional Procesión de las Velas, uno de los momentos más característicos de Fátima. Además, parte del grupo de peregrinos tuvo el honor de portar la imagen de Nuestra Señora de Fátima durante la procesión, viviendo así uno de los momentos más especiales de la jornada.
Nazaré y Óbidos
El 7 de octubre, tercer día de la peregrinación, los participantes se desplazaron hasta Nazaré. Allí visitaron «O Sítio», el histórico barrio situado en la parte alta de la localidad, desde donde pudieron contemplar las conocidas vistas panorámicas sobre el Atlántico.
En este lugar se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Nazaré, donde el grupo celebró la Eucaristía. El templo, profundamente vinculado a la devoción mariana y a la historia de Nazaré, fue otro de los lugares de oración de esta peregrinación.
Por la tarde, los peregrinos se trasladaron hasta Óbidos, conocida como la «Villa de las Reinas». La localidad, de origen medieval y rodeada por sus murallas, ofrece un recorrido por sus calles empedradas, sus casas blancas y su castillo. Reconocida además como Ciudad Literaria por la UNESCO, Óbidos permitió al grupo disfrutar de una tarde de convivencia y de encuentro con el patrimonio y la cultura portuguesa.
La jornada tuvo también un momento especial en Fátima. Durante el Santo Rosario celebrado en el santuario, uno de los peregrinos de la Diócesis de Jaén recibió el honor de rezar en español la primera parte del segundo misterio. Un gesto sencillo, pero especialmente significativo para el grupo, que pudo vivirlo como otro de los momentos destacados de esta peregrinación.
Olivenza, última parada de la peregrinación
El último día de peregrinación tuvo una parada muy especial antes de emprender el camino de vuelta: Olivenza, uno de los pueblos más singulares de España por esa mezcla única de cultura española y portuguesa que se respira en cada rincón, en sus calles adoquinadas, sus murallas y su rico patrimonio monumental. Una visita que sorprende siempre a quien no la conoce.
Después, con el corazón lleno y las maletas cargadas de recuerdos, los peregrinos emprendieron el regreso a casa, llegando durante la noche. Finalizaba así un viaje que, sin duda, ha dejado huella en cada uno de los que han tenido la dicha de vivirlo.
Delegado de Peregrinaciones

