El Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, ha firmado el decreto que establece esta distinción honorífica para reconocer servicios de especial relevancia a la Iglesia diocesana
La Diócesis de Jaén cuenta desde hoy con una regulación formal para una distinción que quiere reconocer, de manera excepcional, el servicio fiel y generoso prestado a la Iglesia diocesana. Don Sebastián Chico Martínez ha firmado este 11 de septiembre de 2026 el decreto por el que queda instituida oficialmente la Medalla Diocesana «Pro Ecclesia Giennensi», distinción honorífica propia de la Diócesis de Jaén.
La nueva regulación nace con el propósito de reconocer públicamente a personas cuya trayectoria o servicio hayan supuesto una aportación especialmente significativa a la misión de la Iglesia en Jaén. La Medalla pretende ser, en palabras del propio decreto, una expresión de gratitud hacia quienes entregan sus capacidades y buena parte de su vida a la evangelización, la celebración de la fe, la caridad, la formación cristiana, el sostenimiento de las comunidades y las distintas tareas que hacen posible la misión diocesana.
La distinción conservará un carácter exclusivamente honorífico y testimonial. Su concesión no implicará derechos canónicos, precedencia, privilegios litúrgicos, remuneración ni ninguna otra ventaja jurídica o económica.
Un reconocimiento al servicio excepcional
Las normas aprobadas subrayan, expresamente, el carácter excepcional de la Medalla. No habrá obligación de concederla cada año ni existirá un número mínimo de personas galardonadas.
Entre los criterios que deberán valorarse se encuentran una trayectoria prolongada y acreditada de servicio a la Iglesia o la realización de un servicio singular de extraordinaria relevancia; la dedicación a ámbitos como la evangelización, la pastoral, la liturgia, la catequesis, la formación, la caridad, la educación, la acción social, el patrimonio o el sostenimiento de la misión; así como la disponibilidad, la generosidad, la gratuidad y el espíritu de servicio. También, se tendrán en cuenta la comunión eclesial, el testimonio cristiano, la ejemplaridad y los frutos pastorales, comunitarios o institucionales que puedan acreditarse.
La normativa establece, además, una distinción importante: la antigüedad, la jubilación o el mero desempeño de un cargo no serán suficientes por sí solos para recibir la Medalla, como tampoco la notoriedad pública o profesional, las donaciones o aportaciones económicas, o el simple cumplimiento de las obligaciones laborales, ministeriales o estatutarias.
En el caso de los sacerdotes, deberá acreditarse que el mérito supera el cumplimiento ordinario y fiel del ministerio encomendado. Para quienes desarrollen servicios profesionales remunerados en instituciones eclesiales, será necesaria una aportación extraordinaria que trascienda claramente el cumplimiento contractual. En cofradías, hermandades, asociaciones y movimientos, tampoco serán suficientes la antigüedad o la ocupación de cargos directivos: deberá acreditarse un servicio eclesial especialmente significativo, realizado en comunión con los pastores y con fruto para la comunidad.
Una medalla con símbolos de la tradición cristiana de Jaén
La Medalla Diocesana «Pro Ecclesia Giennensi» adopta como modelo oficial la pieza que ya había sido diseñada para la Diócesis de Jaén. Se trata de una medalla de 70 milímetros de diámetro, realizada en metal con baño de plata.
En su anverso aparece el crismón visigodo de La Guardia, como evocación de las antiguas raíces cristianas de Jaén, acompañado por la leyenda evangélica: «Al que me sirva mi Padre lo honrará». En el reverso figuran el Santo Rostro, el alfa y la omega y el triple arco de inspiración vandelviriana, vinculado a la Santa Iglesia Catedral de Jaén. El diseño original es obra del presbítero D. Pedro José Martínez Robles. La medalla estará acompañada además de una pequeña insignia. Junto a la medalla, la persona distinguida recibirá un diploma acreditativo, de carácter institucional y protocolario.
Un procedimiento reservado y con decisión exclusiva del Obispo
La concesión corresponderá exclusivamente al Obispo diocesano. Las candidaturas podrán ser promovidas por el propio obispo o presentadas por responsables pastorales o institucionales, consejos diocesanos, arciprestales o parroquiales y, en determinados supuestos, por asociaciones, movimientos, cofradías y hermandades. Las normas descartan expresamente las autopropuestas, las campañas públicas y las recogidas de firmas.
Las propuestas deberán presentarse en la Secretaría General-Cancillería durante el mes de junio e incluir una exposición razonada de los méritos, una reseña o currículo eclesial, documentación que permita comprobar los hechos alegados y una propuesta breve de motivación. A partir de ahí se abrirá un expediente reservado y se recabarán los informes necesarios antes de elevarlo al Obispo.
El procedimiento incorpora, también, medidas destinadas a preservar la buena fama y la intimidad de las personas candidatas. Los expedientes tendrán acceso restringido y la existencia de una candidatura no se hará pública antes de la decisión episcopal. El Consejo Episcopal será oído ordinariamente por el Obispo, aunque su valoración no tendrá carácter vinculante.
Cada concesión se formalizará mediante un decreto episcopal en el que constarán el nombre de la persona distinguida y, al menos de forma resumida, los méritos que fundamentan el reconocimiento. La concesión quedará además inscrita en un registro permanente gestionado por la Secretaría General-Cancillería.
La entrega de la Medalla será ordinariamente realizada por el Obispo y tendrá carácter público, preferentemente en un acto diocesano o en el lugar con el que la persona distinguida haya mantenido una vinculación especialmente significativa.
Continuidad con las medallas concedidas anteriormente
El decreto firmado por Mons. Sebastián Chico Martínez contempla también la continuidad histórica con las medallas concedidas por la Diócesis de Jaén con anterioridad a la entrada en vigor de esta regulación, siempre que puedan acreditarse documentalmente. Estas concesiones quedarán integradas en la nueva Medalla Diocesana «Pro Ecclesia Giennensi» y serán inscritas de oficio en el Registro, conservando su fecha originaria de concesión.
Con la entrada en vigor de este decreto, la Diócesis dota así de un marco estable a una distinción destinada a reconocer trayectorias y servicios que, por su especial relevancia, hayan contribuido de manera singular a la vida y misión de la Iglesia de Jaén.

