La Campaña del Seminario se centrará en la Sierra de Segura

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

Con motivo de la solemnidad de San José, patrón de las vocaciones sacerdotales, el día 18 de marzo dará comienzo en nuestra Diócesis la Campaña del Seminario, durante la cual los seminaristas acudirán a distintas parroquias, colegios, institutos… del arciprestazgo de la Sierra de Segura para compartir con los fieles, con los estudiantes, con los profesores y demás personas, la experiencia de la vocación y el testimonio de la llamada que hemos recibido de Dios.

El lema de la campaña de este año, que culmina el domingo 22 de marzo, y que está organizada por la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española, es la frase de Santa Teresa de Jesús: «Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?».

En este año jubilar teresiano, el encuentro vocacional de jóvenes tendrá lugar en la localidad de Beas de Segura, que cuenta con un Monasterio de Carmelitas Descalzas fundado por Santa Teresa de Jesús.

Desde nuestro Seminario Diocesano de Jaén nos invitan a participar en este encuentro vocacional que tendrá lugar el próximo sábado, 21 de marzo, como momento de encuentro en el que los seminaristas compartirán la alegría de haber sido llamados por Jesucristo para el servicio de los hermanos en el sacerdocio. El orden del encuentro está en el cartel adjunto a esta noticia.

Será un momento para detenerse en la vocación sacerdotal, desde la espiritualidad de santa Teresa de Jesús, con motivo del V centenario de su nacimiento.

El Sr. Obispo de Jaén, D. Ramón del Hoyo, a través de una carta pastoral, ha pedido a todos los fieles de la diócesis que participen en «todas las Iglesias abiertas al culto incluidas las de religiosos y religiosas, en un triduo para orar por las vocaciones sacerdotales». D. Ramón del Hoyo afirma que «Dios no se cierra nunca a la oración insistente y confiada de su pueblo, aunque no veamos de inmediato sus frutos. Que llegue hasta la presencia del Señor este clamor, desde todos los rincones de la Iglesia diocesana. Sabemos que estas vocaciones vienen de Dios, no las producen los hombres, y son fruto, sobre todo, del amor eucarístico».

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