Eucaristía de acción de gracias por Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón

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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

Se cumplen 58 años del fallecimiento de Guillermo Rovirosa y 38 del de Tomás Malagón. Un 27 de febrero más hemos querido agradecer a Dios Padre su amor con nosotros, por enviarnos, como apóstol de su Hijo −el Divino Obrero de Nazaret−, a Rovirosa, el “entusiasta” apóstol de sus hermanos obreros, promotor y primer militante de la HOAC y a Tomás Malagón, formador de militantes cristianos, de apóstoles obreros, sacerdote de la Iglesia al servicio de todos.

Con ese motivo se ha celebrado la Eucaristía de Acción de Gracias por Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón, presidida por Pepe González SDB consiliario diocesano de la HOAC, en la parroquia de San Juan Bosco de Jaén, en la que, acogidos por la comunidad parroquial, también han participado militantes y amigos de la Hermandad Obrera de Acción Católica.

La vida de Rovirosa ha sido para la Iglesia un verdadero “milagro”, que 58 años después de su muerte nos sigue deslumbrando, hasta poder afirmar, sin miedo a equivocarnos, que en Rovirosa Dios ha visitado al mundo obrero, y así lo ha reconocido iniciando su proceso de canonización.

Hoy, la dignidad de ser obrero está siendo pisoteada por el desempleo, la precariedad, los contratos basura, los horarios interminables, la ruptura de los tiempos de trabajo y descanso… Todo supeditado al mercado. Lo importante es que el mercado funcione, aunque los pobres del mundo mueran de hambre; aunque genere guerra, pobreza y exclusión; aunque nuestros jóvenes no encuentren trabajo ni puedan formar una familia; aunque no podamos ser padres, madres, hijos ni abuelos porque el mercado lo impide… Lo importante es el mercado, no la persona.

Rovirosa adquirió, tras su conversión, una convicción inquebrantable: en Cristo está la salvación del mundo obrero. Pero un Cristo «tal como es, sin pretender perfeccionarle», sin enmendarle la plana, sin «querer modificar a Jesús para que la cosa salga mejor». Y junto a esta, descubrimos una segunda convicción de la que nunca se volvió atrás: Rovirosa amó y confió verdaderamente en los obreros, en quienes veía presente a Jesús Obrero.

Rovirosa fue la voz de la Iglesia y de los empobrecidos del mundo obrero. Por medio de Rovirosa el evangelio de Jesús resonó con voz obrera, y el mundo obrero escuchó, en su mismo lenguaje,  el eterno evangelio de Jesús, que tantas veces se le había secuestrado.

A Tomás Malagón se le ha llamado: “sacerdote de cuerpo entero”, “hombre fiel a la iglesia”, hombre de oración larga y profunda”, “teólogo de la centralidad del misterio de Cristo”, “maestro y pedagogo”, “amante servidor de los pobres”, “hombre de diálogo y de la síntesis”, “precursor de la teología política y de la teología de la liberación”, “uno que más ha hecho para acercar la iglesia al mundo obrero y el mundo obrero a la iglesia”, “apasionado de la promoción y formación del laicado”… Uno de los grandes sacerdotes de la iglesia en el siglo pasado. En la herencia que Malagón deja a la HOAC destaca el amor a la Iglesia. Nos invita a amar no una imagen idealizada de la Iglesia, sino a la Iglesia real, la única que existe; esa que es, a la vez, santa y pecadora…  Nos enseñó a amar a la Iglesia con su testimonio personal, hecho de sinceridad, lealtad, disponibilidad y ternura; y, también, en muchos momentos, de dolor y sufrimiento ante la incomprensión y la marginación que venía del seno de la misma Iglesia.

Dos testigos de la Iglesia de Jesús en el mundo del trabajo. Dos apóstoles del mundo obrero que, con su vida y su obra, iluminan nuestra misión de llevar el Evangelio a la sociedad.

Hermandad Obrera de Acción Católica. HOAC-Jaén

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