
La casa natal de la Madre Petra, en el Valle de Abdalajís, (Málaga) acogió, este miércoles, la Eucaristía de apertura del XXIII capítulo general de las Madres de Desamparados y San José de la Montaña. Una celebración que, a petición de las religiosas de esta congregación, estuvo presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez.
El Prelado jiennense, durante la celebración de la Eucaristía alentó a las Madres a ser fieles al carisma de Madre Petra y a la Iglesia, abriéndose y escuchando las necesidades de los hombres de hoy, y lo hizo con estas palabras. “Gracias por vuestra entrega a Dios y a las personas más necesitadas de esta bendita tierra andaluza, donde el Señor a través de vuestra fundadora, Beata Madre Petra, regaló vuestro hermoso carisma a nuestra Iglesia, y desde donde partisteis a otras tierras, para que, desde la sencillez y la cercanía que os caracteriza, servir a nuestra Iglesia desde la promoción humana, la oración, el servicio pastoral, educativo y asistencial, respondiendo siempre a vuestro carisma: “vivir en la Iglesia el seguimiento de Cristo, configurándose con su actitud de caridad misericordiosa, de amor total que sale al encuentro de las necesidades materiales y espirituales para remediarlas”.
Del mismo modo, el Obispo quiso incidir en su carisma y esa entrega a los demás con la que soñó la Madre Petra, “Que este Capítulo que iniciáis, sea un acercamiento personal a la verdad de las cosas, a vuestra propia verdad, a la verdad de la vida, de la Iglesia y del mundo. Los cristianos somos conscientes de que Jesucristo es la última verdad de las cosas y la última verdad de nuestra vida”, afirmó Don Sebastián.
Para finalizar su homilía, el Obispo imploró al Señor para que siga enviando vocaciones a la vida consagrada y a la sacerdotal para seguir construyendo el Reino: “Pido al Señor por vosotras para que vuestro fervor apostólico siga siendo contagioso, pues, siendo así entusiasmará y suscitará siempre atractivo… Nos dice el Papa: donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas. Que el Señor os bendiga y os fortalezca para prepararos y vivir la pascua de un nuevo Capítulo General, a través del cual se derramará gracia para toda nuestra Iglesia.”
Con la constitución de la Asamblea Capitular comienzan ya los trabajos y directrices que marcarán el rumbo de la Congregación en los próximos seis años.

En el silencio del Valle de Abdalajís, donde la naturaleza habla por todos los rincones; donde uno se puede imaginar a Madre Petra paseando, en el quehacer del día a día, en medio de los rebaños, los campos…, las Madres se van disponiendo y tomando conciencia de la ilusión por trabajar por la Congregación, dejando que sea el Señor el que vaya hablando al corazón. Nos encomendamos todos a sus oraciones.