El Obispo de Jaén participa, con una peregrinación diocesana, en la canonización de Madre María de la Purísima

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

En la Santa Misa celebrada en la Plaza de san Pedro ayer, domingo 18 de octubre, el Papa Francisco proclamó cuatro nuevos santos: se trata de San Luis Martin y Santa María Celia Guérin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús, de San Vicente Grossi, fundador del Instituto de las Hijas del Oratorio, y de Santa María de la Purísima, superiora de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, quienes serán devotamente honrados en toda la Iglesia a partir de este pasado domingo. «El testimonio luminoso de estos nuevos santos – dijo el Obispo de Roma en su homilía – nos estimulan a perseverar en el camino del servicio alegre a los hermanos, confiando en la ayuda de Dios y en la protección materna de María. Ahora, desde el cielo, velan sobre nosotros y nos sostienen con su poderosa intercesión».

Madre María de la Purísima de la Cruz, superiora general de la Congregación de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, dedicó su vida a atender a los pobres, los enfermos y a los más necesitados. Es la segunda religiosa de esta congregación en subir a los altares, junto con la fundadora Sor Ángela de la Cruz.

Un grupo de fieles de la diócesis de Jaén, encabezados por el Sr. Obispo, D. Ramón del Hoyo, se han dado cita en Roma para este acontecimiento. También ha participado en los actos de la canonización el Vicario general de la Diócesis de Jaén, D. Francisco Juan Martínez Rojas. El primer acto conjunto en el que se dieron cita todos los peregrinos fue la misa que se celebró la tarde del sábado, a partir de las seis y media, en Chiesa Nuova, iglesia también conocida como de Santa María in Vallicella (en el número 134 de la vía del Governo Vecchio, frente al Corso Vittorio Emmanuelle). Además del acto central de la mañana del domingo en la Plaza de San Pedro, que presidió el Papa Francisco, los que permanezcan en la capital italiana, hoy lunes 19, podrán participar en la misa de acción de gracias por la nueva santa, a las cuatro de la tarde, presidida por el Cardenal Santos Abril en la Basílica de Santa María la Mayor.

Familiares de la nueva santa han tenido una participación destacada en la Eucaristía de canonización. Concretamente, sus sobrinos Olga y Guillermo Salvat, así como sus esposos, Mario Cervigón y Arancha Prados han portado las ofrendas. Además, como suele suceder en este tipo de celebraciones, una Hermana de la Cruz ha portado las reliquias de santa María de la Purísima, escoltada por otras dos religiosas con flores y velas. Finalmente, otra miembro del Instituto ha tenido a su cargo una de las lecturas en español.

«Santa María de la Purísima vivió personalmente con gran humildad el servicio a los últimos, con una dedicación particular hacia los hijos de los pobres y enfermos», afirmó el Papa Francisco durante la homilía en la Misa por las canonizaciones de los nuevos santos, en una plaza de San Pedro abarrotada de fieles.

María Isabel Salvat Romero, nombre con el que fue bautizada, nació en Madrid el 20 de Febrero de 1926. Perteneciente a una familia acomodada de la capital española, la nueva santa tomó los votos en 1952 y antes de llegar a Sevilla pasó por los conventos de Lopera, en nuestra diócesis de Jaén, Estepa y Villanueva del Río y Minas.

Fiel seguidora de Santa Ángela y observadora intachable de las reglas del Instituto, mantuvo intacto el carisma fundacional. Fue elegida Madre general de la Compañía de la Cruz el 11 de Febrero de 1977, pero antes fue maestra de novicias y consejera generalicia. Austera y pobre para sí misma -«De lo poco, poco», solía decir- hacía vivir a las hermanas el espíritu del Instituto en la fidelidad y se entregó a todos los que la necesitaban, especialmente a las niñas de los internados. También atendía con verdadero cariño a ancianas enfermas, las lavaba y les hacía la comida.

Falleció el día 31 de octubre de 1998, en 2009 fue declarada venerable y en septiembre de 2010 fue beatificada en una multitudinaria ceremonia en el estadio de la Cartuja de Sevilla. La Santa Sede le ha reconocido dos milagros: la curación de una niña con una cardiopatía congénita y de un «armao» de la Macarena que despertó después de 12 días en coma.

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