
El pasado 25 de enero, Domingo de la Palabra de Dios, el Prelado de la Diócesis de Gweru (Zimbabwe), Monseñor Rudolf Nyandoro, viajó a Alcalá la Real con el fin de visitar a los dos sacerdotes de su diócesis que ejercían su ministerio en la diócesis de Jaén: D. Thomas Munashe Tsikira, vicario parroquial de El Salvador (Alcalá la Real), Santa Ana (Santa Ana–Alcalá la Real) y La Inmaculada Concepción (La Pedriza–Alcalá la Real); y D. Elvis Hlomayi, vicario parroquial de la Asunción de Ntra. Sra. en Jódar.
Seguidamente, se celebró la Eucaristía, presidida por Monseñor Rudolf Nyandoro y concelebrada por D. Francisco Daniel Villacañas Moreno, párroco de El Salvador y de Santa Ana; D. Jesús Ureña Muñoz, párroco de Castillo de Locubín, Ventas del Carrizal y Charilla; junto con D. Thomas Munashe Tsikira y D. Elvis Hlomayi. La celebración contó con una participación muy significativa de la comunidad parroquial.
Tras el saludo inicial, D. Francisco Daniel Villacañas Moreno introdujo la Santa Misa con estas palabras: «Cuando un cristiano entra en una iglesia entra en su casa y viene a encontrarse con su familia, porque nos une el Señor. Señor Rudolf, aquí tiene su casa y aquí tiene su familia en el Señor. Bienvenido».
Después de la proclamación de la Palabra de Dios y del Evangelio, D. Elvis Hlomayi pronunció la homilía. En primer lugar, se dirigió con afecto a Monseñor Nyandoro como su Obispo, a D. Jesús como amigo y compañero, a D. Francisco Daniel como antiguo compañero de estudios universitarios y a D. Thomas como amigo desde los primeros días en el seminario, mostrando su gratitud por poder compartir con ellos la Palabra de Dios.
Recordó que toda la Iglesia celebraba ese domingo el Domingo de la Palabra y destacó el pasaje del profeta Isaías: «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande». Subrayó cómo Dios elige también los lugares sencillos y olvidados para hacerse presente, y cómo la Palabra se hace cercana, viva y transformadora.

Explicó tres dimensiones fundamentales de la Palabra de Dios: enseñar, iluminando la mente; amar, interpelando el corazón; y sanar, curando nuestras heridas. Asimismo, insistió en el mensaje central del Evangelio de San Mateo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos», recordando que la Palabra llama por nuestro nombre, impulsa a seguir a Cristo con decisión y genera unidad en la comunidad. Concluyó invitando a todos a leer la Biblia diariamente.
Al finalizar la celebración, Monseñor Nyandoro bendijo a los presentes y agradeció la acogida recibida y la oportunidad de compartir la Eucaristía. Con sencillez, pidió disculpas por su nivel de español y expresó su gratitud, solicitando también a los sacerdotes que cuidaran de Thomas y de Elvis durante su estancia.
Por su parte, D. Francisco Daniel Villacañas agradeció su visita y subrayó que ambos sacerdotes se encontraban bien acompañados por la comunidad cristiana, que era su familia.
Antes de marcharse, muchos fieles pudieron saludar personalmente al Obispo y tomarse algunas fotografías. Entre los saludos destacados estuvo el del Excmo. alcalde de Alcalá la Real, D. Marino Aguilera Peñalver, con quien intercambió unas palabras en inglés. Monseñor Nyandoro manifestó haber disfrutado de la belleza de la ciudad e incluso planteó la posibilidad de un hermanamiento entre Gweru y Alcalá la Real. El alcalde también le agradeció su visita.

Ese mismo día, la parroquia de Santa Ana recibió igualmente la visita del Prelado de Gweru. Desde la parroquia agradecieron de corazón su presencia, ya que, junto a varios sacerdotes, presidió la Eucaristía en un momento especial de fe y encuentro para la comunidad.
Rosario Jiménez García
Parroquia de El Salvador
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