El Obispo bendice una plaza y celebra la Eucaristía con los mayores de Altos del Jontoya

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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

Sin duda, han sido los mayores los grandes damnificados por la pandemia que nos asola desde el pasado año. Y de un modo particular, aquellos que residían en residencias. También han sido los primeros en vacunarse y es en las residencias donde casi por completo ha desaparecido el Coronavirus.

La residencia Altos del Jontoya, que gestiona Edad Dorada de Mensajeros de la Paz celebraba este tercer domingo de Pascua una Eucaristía, presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, rodeado por los mayores que viven allí. Antes, bendecía la plaza de Los Olivos: una extensión de tierra al inicio de las instalaciones que  no estaba aprovechada y se ha transformado en un espacio de encuentro y de convivencia de los mayores, trabajadores y familias. Esta hermosa plaza que luce a la entrada de la residencia es «un homenaje y agradecimiento a los trabajadores y a los mayores porque gracias a ellos y a lo su trabajo y amor hemos salido airosos de este tiempo sufriente de pandemia que aún nos acompaña».

Don Amadeo estuvo acompañado del sacerdote, D. Julio Millán, presidente de Edad Dorada de Mensajeros de la Paz.

La Eucaristía, celebrada al aire libre, con los mayores acomodados bajo una pérgola, contó con la cercanía y el cariño del Prelado jiennense. Las lecturas estuvieron participadas por trabajadores de la residencia.

Homilía

El Obispo de Jaén comenzó sus palabras diciéndole a los mayores que «cada día es muy importante y en cada día hay que vivirlo como algo nuevo». En este sentido, Don Amadeo explicó que «hay que saber descubrir el lado bueno de las cosas y debemos descubrir a Cristo, en las personas que nos rodean, y descubrir también quién es Jesús para  mí».

A la vez, reflexionó sobre la Palabra de Dios proclamada en este tercer domingo de Pascua. «A Jesús resucitado no lo reconocieron los suyos, sus propios discípulos, con los que había convivido. Pero Jesús les mostró sus manos y sus pies para que reconocieran que era el mismo al que habían crucificado». El Prelado jiennense explicó que es tras ese encuentro con Cristo resucitado cuando la fe obra en el corazón del hombre «y cambia la vida». Ya que Jesucristo había venido al mundo para que «nos sintamos Hijos de Dios, y sintamos la alegría de sabernos amados por Dios». Don Amadeo recordó a los mayores que Jesucristo ha muerto y resucitado por cada uno de ellos, y por eso, «Dios crea paz y alegría en el corazón de los seres humanos. La Cruz de Jesús es puro amor. Y la fe es descubrir que Dios ha resucitado a Jesucristo vive en mí y está a nuestro lado cada día».

El Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús fue el encargado de hacer la oración de los fieles.

Para concluir el Obispo les dijo a los mayores, «sois vidas muy amadas por Dios y muy útiles para Dios. Pedid hoy al Señor por el fin de la pandemia y para que nos libre de todos los males y si os parece bien de vez en cuando pedid por el obispo para q el señor también me ayude y me cuide para que siga trabajando por la bendita iglesia de Jaén».

Antes de irse, Don Amadeo se tomó una fotografía de grupo y otras tantas con todos los mayores que se las pidieron.

 

Galería fotográfica: «El Obispo celebra una Eucaristía en Altos del Jontoya»

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