El Consejo Diocesano de Pastoral celebró el pasado sábado, 17 de octubre, su primera sesión ordinaria del curso 2026-2027 en la Casa de la Iglesia de Jaén. La reunión, presidida por el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, estuvo centrada en la preparación del informe de rendición de cuentas de la actividad pastoral de la Diócesis durante el curso 2025-2026.
Tras la oración inicial, el Obispo agradeció a los miembros del Consejo su compromiso y disponibilidad para dedicar la mañana a trabajar al servicio de la Iglesia diocesana.
A continuación, el Vicario General, D. Juan Ignacio Damas, explicó el sentido de la rendición de cuentas y la tarea que se les encomendaba: ofrecer al Obispo orientaciones para elaborar el informe pastoral del pasado curso pastoral.
Rendición de cuentas
Durante su intervención, el Vicario General explicó que rendir cuentas no significa únicamente informar de lo realizado, sino, también, revisar qué objetivos se han alcanzado, qué ha quedado pendiente y cuáles han sido las dificultades. Se trata de mirar con sinceridad el camino recorrido y valorar cómo se está llevando adelante la misión de la Iglesia.
Este ejercicio, señaló, ayuda a fortalecer la confianza y la corresponsabilidad entre quienes forman parte de la comunidad cristiana. Para ello, D. Juan Ignacio propuso centrar la evaluación en cuatro ámbitos: la misión y la evangelización; la gestión de los recursos y la administración; el servicio de los distintos ministerios y la promoción del laicado; y el cuidado de las personas vulnerables.
Aportaciones por grupos
Tras la explicación, los miembros del Consejo se dividieron en dos grupos para reflexionar sobre qué aspectos de la vida diocesana necesitan mayor transparencia, cómo hacer llegar la información a los fieles y qué propuestas trasladar al Obispo para elaborar el informe.
En el trabajo de los grupos se destacó la importancia de mostrar tanto lo que se está haciendo bien como las dificultades y los aspectos que necesitan mejorar. Los consejeros apostaron por una actitud autocrítica, pero constructiva, que permita reconocer los errores sin dejar de valorar el trabajo que se realiza en las parroquias y en el conjunto de la Diócesis.
También, señalaron la necesidad de ampliar la mirada más allá de la realidad de cada parroquia, prestar atención a la promoción de los laicos y explicar mejor la información económica. En este último punto, insistieron en que no basta con publicar cifras, sino que hay que presentarlas de forma que cualquier fiel pueda entender cómo se utilizan los recursos de la Iglesia.
Junto a los datos, propusieron incluir testimonios que ayuden a conocer de cerca la labor de la Iglesia, especialmente en ámbitos como la caridad y el acompañamiento a las personas.
Puesta en común
En la puesta en común de los grupos, se subrayó la importancia de que la información llegue a las parroquias y pueda compartirse con sus comunidades. Para ello, se propuso aprovechar los consejos pastorales y las estructuras arciprestales, así como utilizar distintos medios de comunicación para facilitar el acceso al informe.
El Obispo destacó, además, que la rendición de cuentas no debe dirigirse únicamente a los miembros de la Iglesia, sino también a la sociedad. En este sentido, planteó la posibilidad de presentar el informe a personas e instituciones del ámbito social, para dar a conocer la labor que desarrolla la Iglesia diocesana.
Asimismo, expresó el deseo de que las parroquias puedan avanzar en este mismo camino y rendir cuentas ante sus propias comunidades, dando pasos concretos y adaptados a cada realidad. Como recordó, no basta con presentar cifras económicas o el número de sacramentos celebrados; también es necesario conocer qué hay detrás de esos datos, cómo participan los fieles y qué compromiso existe en la vida de las comunidades.
La sesión concluyó de nuevo agradeciendo de Don Sebastián a los miembros del Consejo su entrega y su trabajo en las distintas realidades parroquiales y con el rezo del ángelus.
Las aportaciones recogidas servirán de orientación para elaborar el informe pastoral del curso 2025-2026, cuya presentación está prevista para el próximo 3 de noviembre, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana.

